APRENDER A CONVIVIR

Gabriel Rolón

Por Lola Almodóvar

Los primeros meses de convivencia son intensos. Los sentimientos están a flor de piel. Hay muchas ilusiones y sueños por la nueva etapa. Pero, a veces, en medio de tanta felicidad, pueden surgir malentendidos y conflictos inesperados. ¿Cómo enfrentarlos sin sufrir ni herir al otro? ¿De qué manera transitar estos primeros problemas para construir una relación más profunda y plena? El psicoanalista Gabriel Rolón brinda algunas claves para vivir en armonía un camino de a dos.

z proyec D&DLos primeros tiempos de compartir la casa y la vida entera… ¡Cuántas expectativas! ¡Cuántos miedos! ¡Cuántos interrogantes! Para intentar descifrar el mapa emocional de esta desafiante etapa de una pareja, recurrimos a alguien que desde hace años bucea entre las palabras y los silencios en el misterio de la psiquis humana. Gabriel Rolón, psicólogo, especialista en psicoanálisis, siempre acerca estas cuestiones a la gente, a través de los medios y sin prejuicios. Tiene un largo camino recorrido abordando temas que hacen a la salud mental cotidiana. Sus participaciones más conocidas fueron en el programa “Todos al Diván”, junto a Roberto Pettinatto y Karina Mazzocco; en “RSM”, junto a MarianaFabianni y Humberto Tortonese, y en la co-conducción del exitoso ciclo “La venganza será terrible”, al lado de Alejandro Dolina durante quince años. También tuvo su propio programa “T.U.S.” (Terapia Única Sesión) en horario central por América TV. En la actualidad, es columnista de “Tarde Negra”, en el programa de Elizabeth Vernaci por FM Rock and Pop. Además, decidió volcar su experiencia como psicoanalista en su primer libro, “Historias de Diván”, que ya lleva doce ediciones con una tirada de 120.000 ejemplares. Fue publicado en Brasil, México, Uruguay y España. Su segundo libro, “Palabras Cruzadas” (ver recuadro), es también hoy un best seller. En una entrevista para NUBILIS, Gabriel Rolón no eludió ninguna pregunta. Buscó una vez más iluminar las sombras, aliviar el inevitable sufrimiento humano y apostar, sobre todo, por la esperanza.

¿Cuáles son los problemas más frecuentes de las parejas en los primeros meses? ¿Qué cuestiones le relatan sus pacientes en terapia? La etapa inicial de una pareja es compleja. Es a la vez muy bella porque el otro es un mundo a descubrir, cada beso tiene el gusto de la novedad, y eso motiva y entusiasma. Pero también eso lo convierte en un desconocido y, al ir conociéndolo, puede que no todo lo que vemos nos guste. Hay que aprender a adaptarse, ceder, comprender las diferencias e intentar, pasado el enamoramiento inicial, construir algo del orden del verdadero amor.

“Cuanto mejor sea una persona, cuanto más se conozca y más haya trabajado para superar sus propios conflictos, más posibilidades tiene de tener una relación armónica y feliz.”

¿De qué manera abordar estos conflictos para que no se agraven en el tiempo? ¿La comunicación es la clave?

Creo que sí. Yo no soy terapeuta de pareja. No me gusta esa técnica, lo cual no quiere decir que no sirva y mucho. Sólo que yo me muevo mejor en el análisis individual. Pero siempre hay que abordar estos conflictos desde la verdad y el diálogo.

Hay gente que rechaza la palabra negociación en las relaciones afectivas, porque la asocian a temas comerciales. ¿Es una palabra negativa o absolutamente válida en una pareja?

Estar en pareja es negociar todo el tiempo. Es cierto que la palabra, a lo mejor tiene mala prensa, pero no debemos caer en eso. Ponerse de acuerdo, dialogar, ceder, eso es negociar. Y si no se logra, la pareja está en problemas. Cuando alguien dice: “Yo soy así, si me querés, aceptame”, le está imprimiendo a la pareja un clima de autoritarismo y cerrazón que, más tarde o más temprano, va a terminar en una relación patológica.

¿Qué temas sí o sí se deben hablar antes de convivir? ¿El manejo de la plata, el reparto de gastos, el cuidado de la casa, la relación con las familias políticas?

Cada pareja es única y los temas a abordar son todos aquellos que requieran, justamente, de una negociación, de llegar a un acuerdo para que no provoquen conflictos posteriores. Pero lo primero antes de convivir es esperar a conocer aquellas cosas que del otro no me gustan. Y así darme cuenta si, con esas cosas, yo puedo convivir y ser feliz.

¿Cuáles son las típicas quejas de los recién casados, que se revelan en terapia, en relación con sus expectativas anteriores al matrimonio?

Siempre hay una diferencia entre lo ideal y lo posible. No todos se quejan de lo mismo. Repito que no soy un terapeuta de pareja y hablo por mi experiencia como analista. Cada quien genera expectativas propias que, si son demasiado altas, van a generar más dolor después. Quien crea que encontró a “su otra mitad”, está en problemas. Ese se va a quejar mucho y mal. Quien comprenda que su pareja es una persona normal, con cosas buenas y otras no tanto, seguramente tiene un mejor pronóstico.

¿Por qué la relación se transforma después de formalizar?

No estoy de acuerdo con esa afirmación, de modo que no puedo responderla. Todas las relaciones cambian con el tiempo, pero eso de pensar que todo empeora cuando uno se casa o cuando el tiempo pasa, me parece que no es cierto. Yo he conocido ancianos, por haber trabajado en geriátricos, que se despidieron de la vida amando a su pareja y emocionados por haber vivido a su lado.

¿Qué características hay que fortalecer en cada uno para que la convivencia sea armónica?

Cuanto mejor sea una persona, cuanto más se conozca y más haya trabajado para superar sus propios conflictos, más posibilidades tiene de tener una relación armónica y feliz. No creo en las recetas que funcionan en todos los casos. Cada persona y por ende, cada pareja, es única.

¿Cuál es el rol de las familias? ¿Cómo llevar adelante estos vínculos sin que interfieran en la nueva pareja?

Pensar que uno se relaciona sólo con una persona es un error. Un sujeto es su historia y su familia y la trae consigo como un bagaje que lo recorre. Según sea la familia, su rol será más activo o más pasivo, pero desde uno u otro lugar, va a estar siempre rondando la pareja. Esto no es algo malo. Hay que ser inteligente y comprender que respetar a la familia de la pareja, es también una forma de amarlo.

¿Cómo manejar la independencia y la dependencia afectiva de cada uno? ¿Y de qué manera los tiempos de la pareja con los individuales? La pareja no debe significar la pérdida de la individualidad. Si alguien anula sus actividades privadas, sus sueños y sus proyectos para vivir solamente en función a la pareja, está cometiendo un error que puede costarle muy caro. Siempre las personas que más felices son en pareja y que la transitan con mayor sanidad, son aquellas que no han renunciado a su propia subjetividad. ¿Hay alguna fórmula para conservar el romanticismo y la pasión? ¿O necesariamente las relaciones se deben transformar? No hay fórmulas universales, al menos que yo conozca. Pero podemos pensar que el respeto, la sinceridad, el diálogo y el erotismo no están mal a la hora de construir algo duradero. ¿Cuándo las peleas son una señal de alerta para consultar con un profesional? Cuando generan angustia. No es bueno que una pareja establezca la pelea como modo de comunicación, pero algunas así funcionan igual. Pero cuando la situación angustia a alguno de los dos, ése es el momento en el cual es aconsejable ver a un psicólogo, al que puede ir el miembro de la pareja que se ha angustiado o la pareja, si lo decide en conjunto. Por último, ¿el matrimonio lleva a mucha gente al diván? No, lo que lleva a la gente al diván es el dolor. Algunas veces ese dolor tiene que ver con la relación matrimonial y otras veces, no.

Hay que impulsar el espíritu de equipo

¿Cómo describiría los primeros meses de convivencia?

Los primeros tiempos son los más difíciles. Es cuando uno descubre que sus costumbres, sus hábitos no son universales, que los otros tienen otras prioridades, otra forma de encarar las cosas y ahí comienzan los conflictos. Los que mejor se adaptan a la convivencia no son los que aman más, sino los más flexibles. Esto es importante porque, a veces, se malinterpreta como falta de amor, cuando en realidad es rigidez. A mayor inflexibilidad, más difícil resultará la convivencia.

¿Cuáles son los errores más comunes en esta etapa?

1. Creer que con el amor basta.

2. Pensar que la manera en que uno hace las cosas o prioriza determinados temas, es la valedera.

3. Querer convencer al otro de que es así (por ejemplo, “vos no estás entendiendo”… “escuchá lo que te explico”… Estas frases ponen en evidencia la necesidad de querer ejercer un poder sobre el otro: el de querer tener siempre la razón.

4. Tratar de repartir por igual las tareas (los que miden todo tratando de ser justos). No se dan cuenta de que no hay medidas, porque cada uno es diferente y tiene distintas habilidades y recursos. Lo importante es que haya espíritu de colaboración y equipo.

5. Pretender, como una obligación, estar todo el tiempo juntos durante el fin de semana y compartir todas las actividades.

¿Cómo capitalizar los conflictos? En primer lugar, debe haber respeto. No se vuelve de la descalificación y los insultos. Segundo, no guardarse las cosas ni evitarlas. Tampoco apelar a los reproches. Hay que ser asertivos. Saber plantear los temas de manera tal que el otro no se sienta herido, pero aclarando lo que no nos gusta, molesta o hiere.

¿Qué actitudes vale la pena promover a favor de la pareja? La actitud de colaboración. Hay que impulsar el espíritu de equipo. Apoyar al otro, confiar en él. Las actitudes que hay que archivar son los resentimientos, las facturas del pasado. Lo que en su momento no se dijo, hay que dejarlo en el pasado y nunca sacarlo a relucir en cada nueva pelea. En el libro “Lo que les faltó aprender a Adán y Eva”, yo hablo de cinco herramientas clave: 

1. Hacerse cargo de lo que uno siente. Es responsabilidad de uno, no de la pareja. Esa frase típica: “Vos me hacés sentir….”, no va. Hay que reemplazarla por: “Ante esta situación, yo siento algo que no me gusta y deberé ver qué hago con esto que me pasa”.

2. Límites. Saber poner límites al otro y a uno mismo para no avasallar.

3. Ser asertivo.

4. Ser flexible.

5. Tener capacidad de negociación. En las negociaciones de una pareja, no tiene que ganar uno, sino que lo importante es encontrar una solución que contemple los intereses de ambos. Lo que en economía sería una negociación a ganancia cero.

Es la opinión de la psiquiatra Graciela Moreschi, experta en pareja y familia. Además, brinda varias claves de su libro “Lo que les faltó aprender a Adán y Eva”. Un mapa para vivir la aventura de a dos con las mejores intenciones. Hechos y palabras.

z proyec D&D“Palabras Cruzadas” es el segundo libro de Gabriel Rolón. El título alude a una manera de describir un proceso analítico: “como una sucesión de palabras que se cruzan a partir del dolor de un paciente y que, con el deseo, la claridad y el valor necesarios, pueden conducir al develamiento de una verdad capaz de cambiar para siempre la vida de un sujeto”, escribe el autor en el prólogo. Del dolor a la verdad. Un camino complicado, difícil, que se transita con padecimientos. Pero que bien encarado también se recorre con la satisfacción de saber que ese destino vale la pena. Por eso, la angustia, los miedos, la sexualidad puesta en duda, los lazos familiares, los vínculos afectivos, el trabajo, el amor y su ausencia, las adicciones, el tiempo que pasa y la soledad. Pero también la superación, el florecimiento, el saber que es posible cambiar el orden de las cosas para mejor. Y ahí entonces está este libro, que parte del psicoanálisis para poner en juego un pacto de confianza entre alguien que dice lo suyo y quien escucha, contiene y acompaña. Son historias reales, construidas de a dos, y cargadas de vida.($49, Planeta).