CARLOS AGUIRRE SARAVIA

EL VELO, UN ACCESORIO QUE NO PIERDE VIGENCIA

Por Valentina Caffaratti · Photos: Cuika Foto

0541En una de las aulas de la Escuela Argentina de Moda, donde dicta clases de Historia de la Moda, Carlos Aguirre Saravia, nos recibe para dar un recorrido por la historia del velo de novia. En este largo paseo descubriremos que este complemento, hoy indispensable para toda novia, en su origen tenía un significado totalmente distinto al que le damos hoy en día. Las costumbres han variado, pero este manto, que puede ser de diferentes géneros, parece resistir todos los cambios e, incluso, adquirir nuevas acepciones. Para algunas, está cargado de simbolismo, para otras, es solo un accesorio exquisito. Pero todas ellas quieren usarlo el día más importante de su vida. Desde el imponente velo de 90 metros de tul de seda de Grace Kelly, hasta el manto de Angelina Jolie, íntegramente decorado por sus hijos, cada una a su modo, todas aman el velo de novia.

Protección, virginidad, romanticismo y algo más

La costumbre de cubrirse el rostro nace en la antigüedad, específicamente en Oriente cuando los matrimonios se pactaban entre familias, y los novios no se conocían hasta el día de la boda. “El hombre levantaba el velo y descubría el rostro de la mujer con la que compartiría toda su vida. Parece una locura, pero así era”, agrega Aguirre Saravia. Posteriormente, en Roma, “porque eran terriblemente supersticiosas”, las mujeres se cubrían desde la cabeza hasta los pies con un gran manto amarillo claro, para protegerse de los espíritus malos o el mal de ojo. Estaban hechos de hilo o lana muy fina. Con la caída de Roma, el velo dejará de usarse hasta la Edad Media, donde los sombreros con velo para novia estarán en boga. La Iglesia consideraba el cabello como un arma de seducción, por lo que debía ser cubierto, y los pequeños velos eran la solución perfecta para ello. En el Renacimiento los velos de novias caen en desuso hasta el Barroco, cuando Luis XIV, el Rey Sol, toma el poder y funda miles de fábricas que le dan grandeza a Francia y la convierte en el centro de la moda y el arte. En una de estas tantas fábricas, nace en 1650 el tul. Los paños eran cortos y, sobre todo, costosísimos. Por eso se usaba para detalles del tocado o para velos pequeños. El mercado creció, y hacia finales del siglo XVIII su fabricación ya se había extendido a otros países europeos como Inglaterra, donde John Heathcoat patentó en 1806 la primera máquina para hacer tul liso. Fue un éxito rotundo, a partir de ese momento se comenzaron a realizar vestidos y velos íntegramente en tul.0725Más tarde nació la máquina para hacer tul bordado que permitía tejer el tradicional tul liso junto con los motivos de fantasía. Velos larguísimos se vuelven moneda corriente en las damas de alta sociedad. Entre 1900 y 1920 las novias usaban velos que nacían desde la cabeza y caían como una lluvia hasta el piso. Diez años más tarde, usaban sombreros más chicos,
coronitas y velos cortos. Luego, el New Look de Christian Dior impuso los sombreros bien adornados y las novias embellecían su cabeza con los casquetes que se ubicaban según la melena con un pequeño velo que dejaba entrever sugestivamente la mirada. En los 60 y 70, con el advenimiento hippie, el matrimonio cayó en desgracia, por lo que “nada de velos de tul, ni grandes vestidos. Nada de nada.” Una década después, la realidad era muy distinta. “No solo empezaron a casarse, sino también, a hacerlo a lo grande. Bodas imponentes, vestidos compuestos por capas y capas de tul formaban faldas con vuelo, velos largos dignos de una reina y decoración”.

Hoy en día ¿Cómo es la relación de las novias con el velo?

Las novias están cada vez más románticas. Los velos de tul, por ejemplo, son un complemento que casi toda novia desea porque otorgan un halo de romanticismo único. El romántico tiene terror al presente y al futuro porque no sabe qué va a pasar, por eso mira hacia atrás. El pasado permanece inalterable, y lo que no cambia nos da seguridad. Por eso hay ciertas costumbres que no queremos cambiar. Y el velo es una de ellas.

“Las novias están cada vez más románticas”

Cada novia con su velo

0001-3El velo y tocado están íntimamente ligados a la figura de la novia. Si es alta, por ejemplo, el peinado y tocado que sujeten al velo deben ser chatos para no dejarla aún más alta, sobre todo si corre el riesgo de superar en estatura al novio. Para las de baja estatura, siempre es preferible un peinado bien alto, con tocado y velo voluminoso para estilizar su altura. Por otra parte, el velo no puede ser elegido como un accesorio independiente del vestido. Ambos deben conformar una unidad. Si el vestido tiene una espalda profunda sin demasiados detalles ornamentales, se puede usar un gran velo, incluso uno largo hasta el piso. En cambio, si posee adornos (bordados, encaje labrado, etc) de la cintura hacia abajo, el velo jamás debería taparlos, por lo que se recomienda uno corto que apenas llegue a la media espalda. Hay novias que, por cuestiones tradicionales o afectivas, deciden usar un velo heredado de algún familiar. En tal caso, debería elegir el vestido basándose en ese velo, de lo contrario quedarían desafortunadamente desconectados.