CLAUDIO COSANO

Claudio Cosano y el poder de la afirmación

Imagen 6_lowEl diseñador Claudio Cosano se abrió camino diciendo “si” a los desafíos más difíciles. Hace casi 20 años, mientras estudiaba la carrera de Arquitectura (le quedan solo algunos finales pendientes) empezó a trabajar como administrativo en una casa de moda. Su curiosidad lo llevó a conocer todos los secretos sobre la fabricación de la ropa y a alejarse del escritorio para acercarse a la máquina de coser. A fines de este año se estrenará una película que relatará la historia de su vida.

¿Cómo entraste en el mundo de la moda?

Entré por casualidad y encontré mi pasión. Soy autodidacta, fui  creando prendas y cuando generaron dinero me lancé. Mi formación como arquitecto me dió las herramientas para saber demostrarle a la otra persona una idea a través de un dibujo y entender acerca de la armonía y del color.

¿Cómo empezaste y cuál era tu motivación?

Empecé solo en un estudio en Villa Crespo con una máquina de coser hogareña. Mi motivación era crecer, tener éxito.

¿Cómo decidiste dedicarte a la alta costura?

Hacía las cosas típicas de modisto de barrio pero un día una arriesgada me pidió que le hiciera el vestido de novia.

Para mí era un mundo nuevo pero dije que sí y fue un éxito. Sin darme cuenta me fui dedicando a la ropa de fiesta que implicaba más creatividad (tenía bordados, piedritas, telas raras).

¿Cómo fue el camino a tu primer desfile?

Empecé al revés de los demás: primero me fortalecí como diseñador y después hice desfiles. Me compré mi propio atelier en Barrio Norte (el sueño, quizás, de todo modisto) y ansiaba hacer una colección entera pero me parecía  económica y técnicamente imposible. Me hice más conocido mediáticamente cuando llamé a Carmen Yazalde y quedó maravillada con mi ropa. Me pasó los datos de programas de moda por cable y me recomendó con Susana Giménez que de inmediato empezó a vestir mi ropa.  En el año 95 o 96 el dueño de “Utilísima”, Ernesto Sandler, me ofreció

¿Cuál fue el vestido de novia que diseñaste que más te gustó?

…“No puedo elegir uno solo; para mí, cada uno

es en sí mismo”…

cerrar su exposición en La Rural y me pidió una colección completa de 40 vestidos. Para mí era imposible pero le dije que sí. Fue como tocar el cielo con las manos. Adquirí seguridad como persona pero sólo era conocido en el mundillo de la moda.

doble box_low¿Cómo alcanzaste la popularidad?

Incorporando locuras mediáticas en la pasarela como reunir a Pampita, N. Neumann y J. Prandi, protagonistas de un escándalo. También hice un desfile con baile del caño y otro con modelos desnudas con los vestidos pintados en el cuerpo. Los casamientos de W. Nara y de I. Saccani y las locas producciones de fotos en Nubilis también fueron movimientos mediáticos. Todo eso hizo que se hablara de mí en programas que no tenían que ver con la moda y eso te hace popular.

¿Cuál fue el vestido de novia que diseñaste que más te gustó?

No puedo elegir uno solo; para mí cada uno es en sí mismo.

¿Cómo está integrado hoy tu equipo de trabajo?

Somos muchos, 25 personas: mi hermano Fabián y yo a la cabeza, vendedoras, modistas, cortadoras y bordadoras. No mando nada a hacer afuera lo cual me llevó al éxito de la calidad. Soy muy organizado y da resultado.

doble liz_low¿Cómo es tu modelo de mujer para armar una colección?

Sexy. Soy energético y abrupto y así son mis vestidos. No me interesa conformar a todo el mundo; los diseñadores que triunfan son los que tienen un estilo definido.

¿Cuáles son tus próximos objetivos?

No me pongo planes. Mi carrera es fruto de mucho esfuerzo y todo lo que quise mal o bien en mayor o menos medida lo logré. Lo que más me interesa es ser una buena persona y ser fiel conmigo mismo. La moda, como todo, es una ola: nunca estás para siempre en la cresta. Por eso lo ideal es aprovechar cuando estas arriba pero prepararte para cuando bajes. En este momento quiero aprender a hacer eso, bajar los decibeles y distribuir bien la energía entre el trabajo y mi vida.

+ sobre Claudio Cosano

Cómo lo vi?

A gusto, transparente, generoso, abierto. Como quien acaba de rendir un final muy difícil y siente la satisfacción y el cansancio por el objetivo alcanzado mientras empieza a experimentar la ansiedad y curiosidad por lo que está por venir. Hay ciertas reglas que no sigue (el nombrar sus colecciones, el elegir un “tema” para inspirarse) pero las que tiene que ver con la confianza y el propio instinto las transmite con seguridad y las cumple a rajatabla. Lo vi formal, correcto, satisfecho. Cansado pero con ganas de seguir trabajando. Sin dudas es un hombre que hasta en el estado de quietud sabe transmitir su “power”, como él lo llama, y su pasión por la alta costura.

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Por Inés María Agosta