GRACIELA MORESCHI

LA PAREJA EN BUSCA DE SENTIDO

Por Dolores Vidal

“¿POR QUÉ ESTOY CONTIGO? SOMBRAS Y MITOS PERSONALES ESCONDIDOS EN LOS CONFLICTOS DE PAREJA”, ES EL NUEVO LIBRO DE GRACIELA MORESCHI.

La autora trata de responder a una de las grandes preguntas en relación a los vínculos amorosos: ¿Qué representa el otro en tu vida? En los primeros capítulos se desarrollan los conceptos básicos de su propuesta y, en los siguientes, se profundiza la mirada sobre ciertos conflictos frecuentes, por ejemplo, de la pareja con la familia de origen; con las anteriores relaciones, si las hubiera; las fami-

lias ensambladas, el dinero, la infidelidad, los problemas derivados de la tecnología (celulares, redes sociales), los hijos y todo lo que complica al vínculo en la actualidad (Ediciones Urano).

Una mirada diferente de los conflictos que se dan en la vida en común. Graciela Moreschi, médica psiquiatra y experta en vínculos, propone un camino de autoconocimiento para superar las diferencias, apostar a la unión y conservar la alegría del encuentro.

Hay caminos que se transforman en laberintos. Y cuando uno cree encontrar la salida, descubre la trampa de una nueva pared, así el recorrido se convierte en un infinito enredo que confunde, enoja y hasta puede causar mucha angustia. ¿Qué pasa si en ese camino hay dos que se quieren y apuestan a una vida compartida? ¿Cómo se encuentra la madeja para salir juntos de la maraña y, de paso, conocerse más y aprender algunas lecciones de vida?

Las respuestas pueden descubrirse en el nuevo libro “¿Por qué estoy contigo?”, de la médica psiquiatra Graciela Moreschi, especializada en vínculos. Allí indaga en los conflictos de pareja más frecuentes y propone superarlos a través de la toma de conciencia y una profunda introspección. En sus casi 300 páginas no hay soluciones mágicas ni consejos livianos. No es un libro de autoayuda. Es un texto que recoge historias de sus pacientes y las desmenuza a través de conceptos como el mito personal, la sombra, las máscaras, los juegos de la apariencia y el sentido de todo lo que nos sucede.

La tesis de Moreschi se puede resumir así: Los conflictos de pareja ponen en evidencia una parte nuestra que no reconocemos ni aceptamos: la sombra. Es con ella que debemos trabajar. Si lo logramos, daremos un paso importantísimo en nuestro crecimiento. No se trata de cambiar porque el otro es incapaz de hacerlo, sino porque esto nos lleva a conocernos mejor y, en definitiva, a ser más plenos.

¿Cómo emprender este camino? Para descubrir el GPS de esta propuesta NUBILIS entrevistó a Graciela Moreschi en su consultorio de Palermo. Vale a esta altura completar algunos datos de su bio: tiene una experiencia de 20 años como asesora de programas de televisión y también colabora en diversos medios gráficos y radiales. Se formó en Terapia Sistémica y en Técnicas Dramáticas y Gestálticas. Su anterior libro se titula: “Si el otro cambiara” (Ediciones Urano). Además, es supervisora del equipo de interconsulta del Servicio de Salud Mental del Hospital Rivadavia.

¡Qué pregunta dispara la tapa del libro, Graciela! ¿Cómo la interpretamos?

Por supuesto que de ninguna manera tiene tono de queja. Otro título posible sería: “Pareja, ¿azar o destino?” El otro no es una casualidad en tu vida. La hipótesis del libro es que, ese otro que elegiste como pareja no es obra del azar, resulta ser tan significativo como lo han sido tus padres u otros personajes cercanos y, fundamentalmente, es quien te permite cumplir con el mito personal, más allá de que luego, reniegues de los resultados.

¿Y qué es el mito personal? ¿De qué se trata?

Cada persona tiene una manera de relatar su vida y de pensarse a sí mismo. Esa identidad, personalidad o máscara la fuimos construyendo con la imagen que nos devolvieron nuestros seres significativos. La luchadora, la víctima, la responsable, la oveja negra…. Pero el mito personal es sólo apariencia. Somos más que eso que creemos ser y que nos han dicho que somos. Tenemos una parte no reconocida: la sombra; vamos construyéndonos a medida que vivimos e incorporamos la sombra. La vida es cambio. Y el otro, es decir, tu pareja tiene una función clave en esta evolución.

¿Por qué?

Uno elige a su pareja para que lo confirme en su identidad, en determinado rol. El otro se hace cargo de aspectos nuestros que no reconocemos. A veces es quien interpreta nuestra sombra y, otras veces, es quien permite resaltar lo que uno quiere mostrar.

¿Un ejemplo?

Una pareja donde ella es muy controladora y él bastante irresponsable. La controladora piensa que no puede dejar de controlar todo porque el otro es un irresponsable. Y el varón se vuelve cada vez más irresponsable, porque total siempre está ella haciéndose cargo de todo, sacando las papas del fuego. Ninguno se da cuenta de que está sosteniendo el rol del otro. Y, muchas veces, entran así en un camino de polarización y de conflicto permanente. Cada uno se pone en un extremo y no hay posibilidad de aprendizaje.

¿Y cuál es la salida?

Siguiendo con el ejemplo, la mujer controladora puede aprender a aflojarse y aceptar que las cosas no salgan perfecto. Permitirse fallar y darse cuenta de que el otro es lo que ella nunca se animó a ser. Este planteo invita a mirar los malentendidos de la pareja desde otro ángulo para salir de la pelea y la queja permanente. Uno no debe quedar preso de su máscara, de su rol, de la identidad que asumió a lo largo del tiempo.

¿Cómo escapar de la polarización para aprender y evolucionar?

Si uno no polariza y el otro te complementa, vas aprendiendo de él, vas evolucionando. Los roles ya no son tan estáticos, se van mezclando. En el caso del ejemplo: la mujer muy controladora puede aprender a perder rigidez. Animarse a fallar, dejar de ser tan perfeccionista. En una buena pareja vas asimilando cualidades del otro. El otro es tu maestro. Llegó a tu vida para enseñarte algo.

Algunas parejas hasta se empiezan a parecer físicamente con el paso del tiempo.

Sí, exactamente. Empiezan a incorporar características del otro. Las crisis que una pareja va enfrentando en la vida permiten que aprendan uno del otro. El problema es cuando se elige al otro de manera complementaria y después se polariza todo el tiempo. Y cuando hay polarización, no hay encuentro posible. Sólo se quiere mostrar al otro que uno tiene razón.

Pero esta mirada que propone el libro abre un camino de encuentro, ¿cómo se va hacia esa dirección? ¿Por dónde empezar?

Hay ejercicios en el libro para que la gente pueda empezar a indagar e iniciar un camino de autoconocimiento. Hay que hacerse preguntas sobre la historia personal. Cuando cambiamos la mirada, no le echamos la culpa al otro de todo lo que nos pasa. Aflojamos la pelea y empezamos a ver qué nos cuesta tanto del otro, qué nos da miedo, con qué competimos, qué características del otro nos gustaría tener. Empezamos a descubrir nuestra sombra: allí está la oscuridad, pero también toda la riqueza del ser humano, toda la creatividad. A veces, este camino de autoconocimiento no es sencillo, pasa de todo mientras hacemos ciertos descubrimientos. Pero cuando estamos acompañados, el impacto de lo que vemos es más suave y amoroso. 

Para crecer entonces hay que animarse a incorporar la propia sombra. ¿Y cuál es el camino para que la pareja se mantenga viva?

No hay que tener miedo al conflicto, porque el conflicto es una oportunidad de cambio. Una pareja puede romperse cuando pasa siempre por los mismos conflictos en un círculo vicioso; o cuando está en piloto automático; o si sus integrantes tienen casi vidas paralelas. Cuando no hay conexión entre ellos. A mí me gusta mucho la imagen del equilibrista que avanza por la soga, pero se tambalea constantemente de un lado y del otro. Eso somos nosotros en la vida: equilibristas. Estamos todo el tiempo perdiendo y recuperando el equilibrio. Si uno entiende que en la vida está tejiendo una trama de sentido, entonces todo lo que te ocurre no te parecerá en vano, sino un aprendizaje