•  

    EL PARAÍSO ENCONTRADO

    Saint Martin

POR DOLORES VIDAL

La isla de Saint Martin es uno de los destinos más románticos de centroamérica, combina con sutil elegancia hoteles de lujo, aguas turquesas, playas impecablemente blancas, atardeceres soñados y restós para paladares exigentes. Una experiencia sensorial donde el paisaje caribeño gana sofisticación gracias al acento francés.

Hay lugares insólitos en el planeta y St. Martin es, sin duda, uno de ellos. ¿Cómo imaginar que en una isla de ensueño de sólo 87 km cuadrados, que se recorre completa en auto en cuatro o cinco horas, pueden convivir dos países con toda su organización: Francia y Holanda? Esta es una de las caras más pintorescas de este paraíso caribeño donde el sector norte pertenece a la República Francesa y el sur es un país autónomo que forma parte del Reino de los Países Bajos, antes integrante de las Antillas Holandesas. Lo cierto es que desde el siglo XVII franceses y holandeses comparten sus vidas en estas playas fabulosas. Cada sector tiene su capital, su gobierno, su idioma oficial, su moneda, su color de patente de autos y hasta su tipo de corriente eléctrica. Y, por supuesto, también el valioso y rico ADN cultural de estos dos países europeos.

RUMBO AL NORTE

Francia está presente con toda su influencia en cada rincón del norte de St. Martin. Es el sector más romántico y glamoroso de la isla para vivir una luna de miel con todos los condimentos.

Orient Bay Beach, por ejemplo, para muchos una de las mejores playas de St. Martin, recuerda a la Costa Azul con sus barcitos sobre la arena y el estilo relajado chic tan propio de los franceses. Es ideal para divertirse en pareja con todo tipo de deportes acuáticos y también para desenchufarse sobre unas reposeras y perder la mirada en el color intenso del mar. Allí, en el extremo sur, se encuentra la legendaria playa nudista del Caribe que se puso de moda en la década del 60. Hoy despliega toda la onda del turismo naturista y sigue atrayendo a mucha gente de distintas generaciones y de los más diversos puntos cardinales.

Otro lugar con todo el sabor de la herencia francesa es Grand Case, donde hay más de 60 restós para descubrir, uno mejor que el otro. Allí reina la comida fusión: materias primas locales –pescados, langostas, mariscos y frutas tropicales-, preparadas con todo el arte de la famosa cuisine française. El gran exponente de esta tradición es el restaurant Le Pressoir, ubicado en una antigua casa típica de la isla, que es considerado uno de los mejores restós franceses de todo el Caribe. Un lugar mágico, coloreado con encantadores detalles, que invita a vivir de a dos una experiencia culinaria suprema.

EL GRAN PLAN

Hay un secreto a voces entre los viajeros más exigentes: La Samanna, un resort de lujo a sólo cinco minutos de la capital francesa, Marigot. Instalarse en este exclusivo hotel con spa permite descubrir una de las mejores vistas de la isla sobre La Baie Longue. Es un pasaporte al paraíso para vivir una estadía única sobre una arquitectura blanca mediterránea con detalles refinados y un servicio de primer nivel. Allí, se destaca una playa espectacular de arena blanca, que invita a bucear, hacer kayac, disfrutar un masaje o, simplemente, renovarse en el agua transparente y a temperatura perfecta de St. Martin.

La Samanna propone a las parejas celebrar el casamiento en el hotel de manera simbólica (no tiene valor legal) con toda la deco nupcial y una persona que hace las veces de juez. Después también se puede realizar la fiesta en el hotel con comida, tragos, bandas, DJ y demás detalles personalizados de acuerdo a las preferencias de los novios. Es una atractiva opción para festejar de una manera no convencional y en un entorno natural imponente por su belleza.

AVENTURAS AL SOL

Hay muchas opciones para las parejas durante el día. Una excelente escapada es abordar una lancha y cruzar en 10 minutos a la Isla de Pinel para disfrutar de sus aguas súper cristalinas y comer en uno de sus dos restaurantes. Karibuni, es uno de ellos, donde podrás degustar de una langosta típica de la zona. Otro buen plan es llegar hasta Loterie Farm, que es una reserva natural con piletas de agua mineral que fluyen entre cascadas, y donde se puede conocer una plantación de azúcar construida en 1773 en el punto más alto de St. Martin, a 424 metros de altura. También vale la pena recorrer el pintoresco mercado de frutas y artesanías, el Marigot Marquet (ubicado en la capital), para deleitarse con todos los sabores y aromas del Caribe más glam. No olvidar el mejor recuerdo de la isla: el auténtico Guavaberry, un licor casero a base de ron y futas de arrayán, que se disfruta especialmente en los festejos navideños.

St. Martin no deja a nadie indiferente. Es una isla que seduce con su atmósfera relajada, hippie chic y, al mismo tiempo, muy cosmopolita. Para una luna de miel inolvidable.