FABIÁN ZITTA

Hay una vuelta a los años 30

Por Dolores Vidal · Photos: Pablo Arbetman

Nació en Entre Ríos, es de familia italiana, hace 10 años irrumpió en el mundo de la moda y se convirtió en uno de los diseñadores más prestigiosos de la Argentina. Fabián Zitta hoy es más que un nombre, es una firma que simboliza el lujo actual. Su ADN como creador se descubre en el manejo que hace de los géneros, su capacidad para jugar con las texturas y esculpir la silueta de la mujer. Hay una impronta escultórica en sus diseños. Recurre a los plisados, los recortes, los volúmenes. Tiene un concepto contemporáneo de la alta costura.

Aunque es médico anestesiólogo y sigue ejerciendo su profesión, tiene el espíritu de un arquitecto. Es creativo y, al mismo tiempo, súper riguroso: piensa que un error puede hacer caer toda la estructura. Sus vestidos tienen la solidez de aquello que está bien construido y también el vuelo inspirador de la libertad artística.

“Soy virginiano y vengo del universo de la medicina, que es más estricto que la moda. Pero esa disciplina me ayudó a generar los pilares que me identifican”, dice.

En estos tiempos sigue a la conquista de las capitales de la moda: Nueva York, Milán y París. Y también sigue presentando sus colecciones en sitios icónicos de Buenos Aires, ciudad que adora. El atelier, donde recibe a las novias, está escondido en un rincón soñado, la Rue des Artisans, un pasaje parisino en plena Recoleta, con entrada por la calle Arenales. Construido a fines del siglo XIX, hoy conviven como en una galería a cielo abierto diseñadores de moda, decoradores, artistas y arquitectos. Es el lugar perfecto para Zitta y allí recibe como un buen anfitrión a Nubilis para hablar de su carrera, el diseño, las tendencias y el desafío de vestir a una novia. 

¿Cuáles fueron tus hitos profesionales como diseñador?

No sé si tuve grandes hitos, siento que tuve una evolución pareja y sostenida de mi carrera. Aunque sí, claro, los desfiles internacionales fueron un hito. El primer Fashion Week en Nueva York fue muy contundente como experiencia y llegada a las clientas. También hice desfiles nacionales, que fueron bastante buenos desde el punto de vista técnico y de la prensa. El del Planetario, el del Museo de los Inmigrantes, el de la Abadía…

Es increíble cómo pasaste de médico a diseñador. En poco tiempo te hiciste muy conocido en el universo fashion.

Sí, fue una carrera rápida en ese sentido. Pero yo este crecimiento lo planeé desde el principio. Concebí el diseño y la construcción de la marca como algo evolutivo. No construí un castillo de naipes, sino algo con cimientos fuertes para poder crecer y sostenerme en el tiempo.

¿Cómo viviste esa evolución?

Estudié diseño, construí mi universo a partir de ciertos tips que generaron mi estilo. Me entrené en buscar buenas telas. Eso va haciendo un nido de abejas que sostiene el panal definitivo, la estructura. Yo soy bastante inquieto; siempre innovo, genero ideas en el diseño, en la silueta, en los volúmenes.

¿Encontrar tu sello como diseñador fue algo buscado o se dio naturalmente?

Fue un gran desafío. Mi primera colección la hice con telas que compré en Italia. Fui un poco autodidacta y después empecé a estudiar diseño con una profesora experta en moda y, además, socióloga, Norma Bertol. Ella trabajó años para la casa Chanel y fue mano derecha de Lagerfeld, me dio los lineamientos y hoy es mi curadora. Me enseñó a sentar las bases para generar mi estilo y ser identificable. Lo importante es encontrar la propia identidad y ser perseverante.

Después viene el desafío de sostenerse en el tiempo sin repetirse.

Sí, totalmente. Un poco de repetición debés tener porque es tu esencia. Pero siempre hay que agregar nuevos ingredientes.

¿Quiénes son tus clientas?

Yo trato de hacer una vestimenta para una mujer argentina que es bastante fashionista, que le gusta verse moderna, y que quiere tener un toque avant-garde, diferente. Mi diseño se ve contemporáneo, aunque la silueta puede ser retro.

Cuando se trata de la creación de un vestido de novia, ¿cómo es el proceso a partir de la primera entrevista?

En el primer encuentro lo más importante es la interacción con la novia. Conocer lo que quiere, identificar el estilo de casamiento; hay muchas circunstancias que son inherentes a la vestimenta que se debe elegir. En el primer contacto tiene que haber un feeling. Ella se tiene que sentir cómoda.

Y después de la entrevista ¿le presentás un boceto con tu propuesta?

No. Yo tengo la entrevista con la clienta, charlamos y ya le doy algunas ideas de cómo imagino su vestido. En una segunda entrevista ya le presento los bocetos definitivos, son entre cuatro y seis. Ahí ya está la idea general de su vestimenta.

¿Qué te inspira de una novia para crear un diseño a su medida?

Algunos ítems de mis diseños por ejemplo, los volúmenes, las telas o los procesos textiles como los plisados, los transporto a la silueta de la novia. Eso hace la sal y pimienta de mis vestidos, que son diferentes. Hay una vuelta a los años 30. El vintage es tendencia.

¿Te gusta el desafío que te propone un traje de novia?

Sí, es algo muy personal. En el momento del casamiento, la mujer adquiere cierta potencia, energía. Por más que sea tranquila en su personalidad, se puede dar el gusto de ser protagonista ese día. Acá, en mi atelier, tengo las telas, los vestidos para probar distintas siluetas. También tengo una mini colección, que incluye entre 15 y  20 vestidos, que llamamos “novias express”. En realidad, es una petite colección que lanzamos una vez al año, donde están contempladas todo tipo de siluetas.

¿Entonces una novia puede elegir un modelo listo para usar?

Sí, se hace una adaptación. Es un proceso más rápido y económico. Y las prendas están realizadas con la misma calidad, en cuanto a la hechura y la tela, que un vestido a medida. No son prendas en serie, no va a haber otra novia con el mismo diseño.

¿La asesorás también en los accesorios?

En todo. Soy muy estricto en armar el total look. Tengo un equipo que se ocupa del pelo, otro del maquillaje, de la joyería, del tocado y demás. Tengo dos talleres que me hacen zapatos.

¿Cómo es la temporada verano 19 by Zitta?

Tiene un ítem inspirador como en todas mis colecciones. En este caso es la arquitectura de los años 20 y 30. También tiene bastante de la tendencia mundial de mezclar texturas, estampados, rayas, geometrías con orgánicos. Es una colección amplia y con color. Hay verdes, amarillos, el nude (un clásico de mis colecciones) algunos estampados en fucsia y naranja combinados. Yo estoy siempre en movimiento. Me encantan los desafíos.

El diseño tiene que estar al lado, acompañando a la novia que lo lleva. Si está por delante, el diseñador se sobrepasó. Si está por detrás, podría haber quedado mejor. Hay que buscar el equilibrio