FERNANDA DÍAZ

UNA ARTISTA EN MOVIMIENTO

Por Dolores Vidal · Photos: Pablo Arbetman

Fernanda Díaz es tendencia. Esta ambientadora de eventos creativa y audaz se convirtió en pocos años en una marca registrada. Hoy es la autora de las escenografías más originales, como la de la fiesta “Animal” del último Abierto de Polo. Sus puestas a gran escala no dejan a nadie indiferente.

Aparece en Kansas de Vicente López, donde quedamos en encontrarnos para hacer la entrevista de Nubilis, y lo primero que llama mi atención son sus rulos al viento. Todo un sello de estilo personal. A los 42 años, Fernanda Díaz sabe lo que quiere —es indudable— y aprendió a expresarlo en total libertad. “Lo mío es autodidacta, muy visceral, muy intuitivo”, dice a modo de presentación, mientras busca palabras para contar de qué se trata su trabajo y cómo define su estética tan jugada, de vanguardia. “Yo hago puestas teatrales, instalaciones, experiencias a una gran escala”, explica y subraya cada palabra con sus manos como una gran directora de orquesta.
Y de eso se trata su vida laboral: dirigir a iluminadores, artistas, sonidistas, escultores, escenógrafos, floristas… a un batallón de expertos para armar sus súper ambientaciones de casamientos y eventos corporativos. Fernanda tiene ambiciones “espaciales” por decirlo de alguna manera, no se conforma con la escala humana y es llamativo cómo la palabra “mega” surge una y otra vez en nuestra charla. “Yo entreno mucho mi mirada y genero espacios que abren las puertas a una nueva dimensión. Yo espero que los invitados/espectadores vivan una experiencia diferente con elementos que van del techo al piso. Son mega instalaciones”, apunta.

¿Cuáles son tus materiales preferidos, los que más te inspiran?

Trabajo mucho con chapas, hierro, caño, jersey… Tengo de todo en un depósito de 350 metros cuadrados, donde armo las instalaciones. Uso cajas, escaleras, esculturas de gran tamaño. Y me encanta el follaje, el entorno verde. Igual reconozco que la flor es hermosa y en un casamiento es protagonista, pero yo trato de ver dónde ponerla, qué quiero que diga. Buscarle un por qué, eso genera más impacto en la escena.

¿Cómo armaste la fiesta “Animal” del Abierto de Polo, uno de tus últimos trabajos más comentados?

Fue un gran desafío al aire libre y para mil personas. Hice todo muy magno con elementos de cinco, siete metros, como me gustan a mí. Estuvimos tres días armando la puesta. Los invitados entraban a través de un túnel perfomático de 15 metros, que tenía una cortina de luces verdes y sonidos de selva, y atravesaban esa experiencia para acceder al espacio principal de la fiesta, donde se había montado un zoológico, con esculturas de elefantes, jirafas y gorilas del artista Fernando Pugliese. La gente estaba impactada, se sacaban fotos en todos los rincones y las subían a las redes. Fue un éxito.

¿Y qué casamiento recordás especialmente?

Uno donde los novios se volvían a casar entre ellos por segunda vez, se volvían a elegir después de haberse divorciado. Tenían dos hijos en común. Era una familia de cuatro, entonces armé una ceremonia circular con cuatro caminos en cruz. Cada integrante de la familia entró por un sendero y se encontraron todos en el centro de la ceremonia. Después aparecieron cuatro artistas con un manojo de 100 globos cada uno para entregárselos a los protagonistas. Hicieron una gran tirada de globos al cosmos con sus deseos. Fue una puesta muy moderna y emotiva, me gustó mucho hacerla.
El recorrido de esta emprendedora artística por el universo de las fiestas empezó a los 23 años, cuando se recibió de decoradora de interiores en la Biblioteca de Mujeres y la contrataron para desarrollar el departamento de ambientación en una organizadora de eventos. “Fue todo un desafío: arranqué con entelados, no había tanto desarrollo escénico en ese momento —dice—. Estuve cinco años ahí hasta que tuve un quiebre personal importante, porque si te fascina tu trabajo resulta muy frustrante cuando te piden copiar cosas. Ellos lo veían más como un comercio y yo estaba buscando mi sello personal. Así decidí independizarme y me abrí como ‘Fernanda Díaz’ en 2008. Y arranqué sólo con una oficina en Palermo y un asistente. Más adelante, en otra crisis, agregué a mi nombre la palabra ’Animado’, que expresa realmente mi trabajo. Yo hoy soy Fernanda Díaz Animado, porque quiero que la gente viva experiencias perfomáticas a través de la ambientación”, agrega.

¿Qué te piden hoy los novios cuando te contratan?

Los que me eligen son jugados. Cada vez hay más parejas en esa línea. Chicos que les gusta mucho el arte, que están muy informados. Opinan, investigan. Es genial cuando se animan y se suben al tren de la fantasía.

¿Cuál es el elemento imprescindible en una ambientación?

La luz. La luz es todo. Es el alma de una puesta.

¿Cómo es para vos un casamiento ideal?

Yo quiero que la gente se sorprenda. Que se desestructure, que tenga ganas de moverse en el lugar, explorarlo, descubrirlo. Trato de generar una red, de vincular elementos disímiles que transmitan un mensaje. En definitiva, es un abrazo a la flexibildad de la vida, a la apertura que da la creatividad. Yo busco que la gente tenga ganas de participar, sonreír y brindar.

Nada más y nada menos. La palabra de alguien que siempre busca un nuevo desafío. El horizonte infinito.