GABY & BRIAN

Gaby Grunstein y Brian Soifer se casaron en mayo con una súper fiesta para 450 invitados en el hotel Alvear Icon de Puerto Madero. Estuvieron un año planeando cada detalle y todo salió como lo habían soñado. Inspiración, creatividad y muchas ganas de compartir la felicidad más esperada. Pasen y vean. 

“En ningún momento me puse nerviosa, estaba muy feliz de que haya llegado el día. Me emocioné mucho en la ceremonia y, para mí, el mejor momento fue cuando nos encontramos en la jupá. La mirada de Brian, su manera de mirarme en ese instante, no me la voy a olvidar en la vida”.

Así empieza a contar Gaby con lujo de detalles cada capítulo de su casamiento con Brian, después de estar de novios durante cinco años. “Disfrutamos cada minuto, bailamos toda la noche con una sonrisa imborrable. Pasa todo tan rápido que hay que estar en todo y disfrutar cada momento con las familias y los amigos. ¡Daría todo por volver a esa noche! Fue la mejor de nuestras vidas. Estuvimos en la fiesta hasta las 8 de la mañana, nos tuvieron que echar [se ríe] porque ese domingo había otro evento en el hotel, si no ¡seguíamos hasta la tarde!”. 

El look

“Mi vestido, todo bordado a mano, me lo hizo Marisa Campanella. Para mí, la número 1, transmite buena energía y tranquilidad. Era un diseño en color blanco roto, escotado y tenía un velo muy largo, que fue lo primero que le pedí”, describe Gaby y cuenta que el peinado, una cola de caballo muy trendy, fue obra de Luisa Estévez y estuvo impecable toda la fiesta.

“El tocado de perlas y el ramo en tonos otoñales me los hicieron Clari y Vero de Clave Estudio. ¡Me encantaron! También los zapatos de Chao resultaron súper cómodos. Yo soy alta así que aposté al taco bajo y, en cuanto pude, me puse un par de zapatillas”, cuenta en detalle.

El estilo del novio

“Brian se puso un traje muy lindo, que compró afuera. Lo acompañó con un moño color bordó. ¿El detalle? Los zapatos negros tenían la suela también bordó”.

El cortejo, integrado por los primos más peques de los novios, estuvo en armonía total con ellos. Los varones con traje y moños en color bordó se adelantaron a la novia con un cartel personalizado que anunciaba su llegada. Las chiquitas con vestidos color crema llevaban canastas repletas de pétalos que fueron tirando a su paso. 

La organización

“Al principio organizamos todo solos, y más cerca de la fecha, contratamos a Pato y Sil de Planners, ¡dos genios! Nos ayudaron mucho y el día del casamiento estuvimos muy relajados, porque había un gran equipo para llevar la fiesta adelante. El catering kosher del Alvear estuvo riquísimo. Todo el cotillón, las invitaciones y demás detalles los diseñé yo con mucho tiempo y amor. Me ayudó muchísimo mi socia; tenemos una empresa de ideas y papelería para eventos, Make Eventos Bs. As. Hicimos vinchas de flores, gorras, inflables, vasos personalizados, toallas con el hashtag de la fiesta, revolvedores para los tragos, kit de primera tanda (espejito, gomita de pelo, alcohol en gel, tic tac y chicles). ¿El souvenir? Armamos cajas con una porción de torta y un vasito térmico para tomar café”, se entusiasma Gaby con los recuerdos de cada momento de su gran noche. 

La deco

“Toda la ambientación fue obra de Armando Cazón, ¡el mejor! El lugar de la ceremonia era una especie de jardín soñado, del techo colgaban lucecitas y el camino se armó con espejos. ¡Impecable! Todo blanco y verde, muchos conejitos y pétalos de orquídeas. La fiesta fue lo más y la decoración ayudó a que todo fuera más que increíble. Hicimos hincapié en los centros de flores colgantes.Tomamos los terrarios como objetos protagonistas y el decorador jugó con varias formas similares”, explica y agrega que el DJ fue Ale Massey, “un genio que logró que la gente bailara sin parar”.

La música estuvo en sintonía con la barra by Inés de los Santos, que les dedicó a los novios increíbles tragos personalizados. ¡Muy top!

La sorpresa de la noche

“Brian me sorprendió con el grupo Los Totora (de cumbia pop), yo no tenía idea y fue lo más. Subimos con nuestras familias y amigos a cantar. Estuvo divertido, espectacular. A esa hora la deco del salón se transformó, se abrió nuevamente el sector donde había sido la ceremonia, y estaba totalmente reinventado. El escenario, las pantallas, las luces, unos árboles increíbles… La felicidad siguió en nuestra luna de miel. ¿Destino? Maldivas, Singapur, Israel y Estambul. Un lugar más lindo que el otro. Un sueño cumplido para siempre”.

Por DOLORES VIDAL - Ph. RUIZ & RUSSO