IARA – Mario Vidal – Edgardo Coton

AHORA VUELVE UNA NOVIA, NOVIA

Por Inés María Agosta

1er publicacion_lowDesde principios de los 80 es una marca registrada en el mundo de la moda. sus diseñadores, mario vidal y edgardo cotton, cuentan cómo crecieron en estas tres décadas de trayectoria y de qué manera evolucionó el vestido de novia. una retrospectiva de las tendencias y las mujeres que marcaron una época.

¿Cómo arranca Iara con el diseño de vestidos?

Mario: Desde chico yo era muy habilidoso. Mi abuela Angélica era una modista de barrio, tuve contacto con ese mundo desde siempre y me fui preparando en la adolescencia. En ese entonces, no existía la carrera de diseñador. Por eso, yo empecé a perfeccionarme de manera autodidacta, y a los 16, 17 años comencé a diseñar cinturones, blusas, las vendía muy bien. Me di cuenta de que era lo mío. A los 22, lo conocí a Edgardo y empezamos a soñar con poner una boutique. Al conocernos, nos potenciamos, empezamos a diseñar juntos.

¿Cuándo y dónde inauguraron su primera boutique?

 Mario: En Florida y Paraguay, en la Galería del Sol, a comienzos de los 80. Era un local muy chico, arrancamos con ropa arreglada y empezaron a pedirnos vestidos de novia. 

Edgardo: Nos mudamos a un local más grande en la misma galería y un día, nos descubre María Fernanda Cartier. Ella tenía un programa de moda en Canal 9, que se llamaba “El arte de la elegancia”, y hacía desfiles con los diseñadores top de ese momento. Creo que era el único programa de moda que había. Fue un boom para nosotros.

Mario: Fue una vidriera espectacular: nuestra primera aparición en los medios. Frente a las cámaras hicimos un desfile de novias.  

¿Cómo eran los vestidos en ese momento? Estamos hablando de principios de los 80.

Mario: Sí, justo antes del casamiento de Lady Di. La novia era romántica, pero el gran quiebre se produce con el casamiento de Lady Di con el Príncipe Carlos.  

El casamiento fue el 29 de julio de 1981. El vestido de Lady Di era de tafeta color marfil y la cola medía 7,62 metros.

Mario: Nos enardecimos con el estilo que ella impuso.

Edgardo: Lady Di marcó una brecha importantísima en el cambio de la moda. Los vestidos de novia se tornaron todos súper importantes, con faldas muy amplias y fruncidas, con  mangas muy destacadas.

Lady Di fue un ícono de la moda desde su casamiento.

Mario: Totalmente. Lo que causó con su vestido de novia fue algo muy impresionante. Ella parecía una verdadera princesa, todo el casamiento era como un cuento de hadas. En cambio, el vestido de Kate fue muy bello, pero no tan importante.

4_low¿Las clientas les pedían el vestido de Lady Di?

Mario: No, pero nosotros empezamos a diseñar propuestas inspiradas en ese estilo principesco. Vestidos con volúmenes, volados, polleras muy amplias… Empezó una década que impuso una novia fastuosa. 

Edgardo: Ninguna otra novia marcó esa tendencia. 

¿Cuáles eran los géneros de moda en esa época?


Edgardo: La tafeta de seda natural fue un boom. El raso, el shantung se usaban para los vestidos pesados y con volumen. No era fácil armarlos. Nosotros no queríamos hacerlos con miriñaque, entonces ideamos un sistema de armado que les diera un movimiento más natural, suave. Trabajábamos con muchas capas de tul. Nuestros colegas estuvieron mucho tiempo hasta descubrir cuál era nuestro secreto.

¿Y cómo siguió la era post Lady Di?

Mario: El estilo se fue alivianando, aligerando… 

¿Dónde estaba Iara en ese momento?

Edgardo: En un local de Arenales 914, en Arenales y Suipacha. Fue muy curioso porque nosotros ignorábamos que estábamos a un par de cuadras de la calle Arroyo, donde estaban Henriette, La mujer de Arroyo, Teodora. ¡Era la zona de los diseñadores de novia!

Mario: Inauguramos nuestro local con un vestido de novia en la vidriera. Se armó un alboroto terrible. 

Edgardo: Me acuerdo que llevaba casi 400 metros de puntilla y tul de mota. Así nos identificaron como el nuevo local de novia y eso nos llevó a hacer más vestidos de novias, que era lo que más nos gustaba. 

Ya estamos en los ’90.

3_lowEdgardo: Sí, y la moda cambió. Empezó a ser más light, con las polleras menos armadas, sin tanto volumen. El vestido se simplificó bastante. La novia prioriza la comodidad, quiere bailar toda la noche. Aparecen las colas más cortas, desmontables. 

Mario: Hoy la novia es más participativa. El vestido tiene que brindarle comodidad. Entonces nosotros, ya en los ’90, empezamos a buscar que el vestido fuera súper importante en la ceremonia y que después, la novia pudiera aligerarlo con colas desmontables, por ejemplo. 

“Nuestros vestidos son sensualmente elegantes. La elegancia nos identifica”

¿La novia se animó a mostrar más el cuerpo?

Mario: Sí, totalmente. Arrancamos con el strapless.

Edgardo: Fue la época de los vestidos con hombros descubiertos y pequeñas manguitas… Fueron furor. Se alargó el talle, del corte a la cintura pasamos a la cadera. Ese fue un cambio fundamental. También se suavizaron los tules, eran traslúcidos, más sutiles. Todo se tranquilizó en esa década.

Mario: También se dejaron de usar los tocados de flores naturales en la cabeza. Nosotros fuimos imponiendo el tocado de bijou, porque permite que la novia esté perfecta todo el tiempo. 

¿Ustedes ya se habían mudado a esta casa de la calle Peña, donde están actualmente?

Mario: Sí. Pero hay una anécdota muy importante para nuestra carrera: un día suena el teléfono y me dicen: “la señora Mirtha Legrand los invita a hacer un desfile en su programa”. ¡No lo podíamos creer, era un sueño! Hicimos el desfile en lo de Mirtha, presentamos trece novias y comenzó una verdadera locura.

Edgardo: Al día siguiente, el teléfono no paraba de sonar. Un llamado tras del otro. Nosotros nos íbamos de vacaciones y tuvimos que suspenderlas porque nos llamaron muchísimas clientas. Fue impresionante, así comenzó nuestra relación con Mirtha que sigue hasta hoy. 

¿Cuándo ganan el premio la Tijera de Oro?

Edgardo: En el 91. La Cámara Argentina de la Moda nos entregó la Tijera de Oro al Mejor Diseñador. No éramos muy conocidos en ese momento y competíamos con gente consagrada: Fabián Krönenberg, los de la Cruz, Piazza…

Mario: Y no nos olvidemos que en esos años, en los ‘80 y ‘90, vestimos a todas las protagonistas de las novelas. A Andrea del Boca, Grecia Colmenares, Luisa Kuliok, Cris Morena, Araceli González. ¡Hemos vestido de novia hasta a Moria Casán!

Llegamos al 2000, ¿cómo evolucionó la moda? 

Edgardo: Llega el minimalismo. La nada.

Mario: Fue una tendencia que no duró mucho. Había un sector importante de novias que quería algo más. Sentirse una verdadera novia.

Edgardo: Como los vestidos eran más net, nosotros empezamos a hacer mucho hincapié en los accesorios. Tocados más importantes, tules más grandes, guantes, ramos destacados. De todos modos, nosotros ni siquiera en esa época hicimos vestidos tan simples. 

Y hoy, ¿cuál es la tendencia?

Mario: El vestido de novia vuelve a tomar importancia sin llegar a lo fastuoso de los 80. Hay una cierta recreación de esa época. Ahora vuelve una novia, novia. Pero es un estilo intermedio, ni lánguido ni muy recargado. El vestido de hoy es de línea amplia, pero en versión actual. Un buen ejemplo es el vestido de Kate. El cuerpo está marcado, se destaca la figura. El vestido queda muy sensual.

¿Cómo definen el estilo Iara? 

Edgardo: Nuestros vestidos son sensualmente elegantes. La elegancia nos identifica. Creo que nuestros diseños tienen línea y estilo. Y como decía Coco Chanel: “la moda pasa, pero el estilo permanece”.