INES DUGGAN

Siempre vigente, desde los 70 hasta hoy.

Los tiempos y las modas cambian, pero la ilusión de la novia sigue intacta.


Inés Duggan retocada_lowEs una de las diseñadoras más reconocidas en el mundo de las novias. Su nombre tiene el privilegio de ser hoy un clásico que permanece actual, a pesar de las modas efímeras. Inés Duggan, de ella hablamos, hace 38 años que se dedica al diseño. ¿Su primer vestido, con el que debutó en este universo tan especial? “Un traje de organza de seda natural con línea evasée que le hice a mi prima –comenta a NUBILIS en su showroom de la avenida Santa Fe-. Era la década del 70, con toda la influencia hippie de aquel momento, y ella quería algo desestructurado, creativo, diferente. Fue un éxito. A partir de ese casamiento, muchas amigas y familiares me empezaron a encargar sus vestidos. Así comencé, casi sin darme cuenta”, dice.

Sobria, vestida con un pantalón azul y una camisa a rayas, y rodeada de un entorno color vainilla, la diseñadora asegura que entre la novia de los 70 y la actual, han pasado décadas de evolución. “Ahora las chicas se casan más grandes, saben lo que quieren, tienen desarrollada su personalidad y por lo tanto, un estilo propio a la hora de vestirse –explica-. Eso es fundamental tenerlo en cuenta cuando una diseña el vestido. Además, las fiestas actualmente son más un acontecimiento social que familiar. Antes las familias hacían un cóctel y punto. Ahora son fiestas grandes que exigen mucha producción de la novia. Hay mucha exigencia. Pero lo maravilloso de todo esto es que, más allá de los cambios culturales, la ilusión de casarse permanece. Los tiempos y las modas cambian, pero la ilusión de la novia sigue intacta”, asegura.

¿Y cuál es tu estilo como diseñadora, Inés? Ese estilo tuyo que permanece, a pesar del paso del tiempo. ¿Cómo lo definirías?


Me gustan los vestidos femeninos, románticos y refinados. Para mí una novia siempre debe conservar la elegancia, la armonía. Me encanta rescatar objetos antiguos. Modernizar algún elemento vintage, actualizarlo. Me interesa el estilo retro, pero no me gusta cuando el vestido parece sacado de un museo. Por eso, siempre digo que a los detalles antiguos hay que modernizarlos.

¿Qué detalles atentan contra la elegancia de la novia y no te gustan nada?

edicion 39_lowUn escote exagerado, por ejemplo. Eso no va para el momento del casamiento. Tampoco me gustan los vestidos muy apretados. Me parecen espantosos.

¿Qué es lo primero que le mirás a la novia para inspirarte?

Miro el físico, por supuesto. Y después, es clave su personalidad. Hay chicas que son altísimas e imponentes y cuando hablás con ellas, te das cuenta de que son muy tímidas. Y otras que tienen una presencia física más etérea y sin embargo, son muy seguras, fuertes, con mucho carácter. La personalidad de la novia influye mucho en mi trabajo a la hora de pensar un vestido para ella.

¿Cuáles son las tendencias del otoño-invierno 09?

Hay cada vez más chicas con ganas de tener un vestido blanco-blanco. Y a mí me gusta cuando el blanco del género es natural como en el caso del lino, el organdí o el linón. No me gusta cuando se usan géneros sintéticos, porque entonces el blanco se vuelve fosforescente y queda horrible.


¿Qué otros ítems pisan fuerte en esta nueva temporada?

Vuelven los géneros importantes. Los bordados, los buenos géneros con detalles. El minimalismo ya pasó. Ya no se usa una novia tan despojada como en los 90. Ahora hay, por un lado, una tendencia bien barroca y por el otro, una línea muy elegante y femenina. Vuelven el encaje, los volados, el estilo isabelino con cinturas bien marcadas, el corte greco-romano con un sólo hombro.

¿Cuáles son tus géneros preferidos?

La gasa y el raso de seda natural. Los brocatos, las puntillas, los encajes. Me encanta, sobre todo, mezclar texturas. Por ejemplo, combinar un género rústico con encajes antiguos. Si sabés asociarlos, la mezcla queda divina.

17 ines duggan nub.33 sepia_low_low¿Qué les aconsejás a las novias con respecto a la elección de los accesorios? No es un ítem fácil.

Eso va a depender del peinado y de la forma de la cara. Yo lo que más cuido es la armonía, el sentido de la proporción es fundamental. Para mí es una cuestión matemática: si algo no se corresponde con el conjunto, salta a la vista. Un ejemplo: si el vestido tiene muchos detalles, me olvido de los accesorios. Quizá solamente uso aros de perlas o brillantitos, nada más.

¿Y qué sugerís a la hora de elegir un tocado?

Tiene que armonizar con la cara. Pueden ser piedras, plumas, cintas. También los velos y mantos completan muchísimo el look cuando la novia está en el altar. Me gustan mucho, pero la novia tiene que saber manejarlos. Lo que no recomiendo es el tocado de flores naturales porque no se mantienen bien. Hoy las fiestas son demasiado largas y el peinado sí o sí tiene que estar prolijo hasta el final de la fiesta. Si la novia quiere tener el pelo suelto, debe asegurarse que quede en su lugar por muchas horas.

¿Cómo serán las madrinas en esta nueva estación? ¿Qué tendencias vienen para ellas?

Para el invierno vienen el terciopelo, las gasas, el encaje, los brocatos, las plumas. Hoy las madrinas te piden, sobre todo, verse jóvenes y con un look desestructurado. Yo muchas veces les sugiero un equipo de tres piezas para que después puedan usarlo con otros conjuntos. Con respecto al color hay que buscar el que le quede mejor y punto. A mí me encantan los estampados, pero a veces es complicada la exclusividad. Entonces corrés el riesgo de que otra persona en el casamiento tenga tu mismo estampado. Un horror. Por eso, yo suelo utilizar telas pintadas especialmente. ¿Un consejo para las madrinas? Se tienen que poner de acuerdo con los colores que van a usar para que haya armonía en el altar.

¿Qué le decís a la novia cuando le entregás el vestido y te despedís de ella? ¿Qué le aconsejás?

Le pido que trate de estar relajada en la ceremonia para transmitir a la gente su felicidad. Yo sé que no es fácil. Pero cuando se abre la puerta de la Iglesia, tiene que entrar radiante. Mi fantasía es convertir a la novia en una persona feliz, como si tuviera en mi mano una varita mágica. El vestido parece algo frívolo, pero no lo es, porque cuando uno se ve bien, se siente feliz. Es algo muy importante. Lo que más me incentiva de mi trabajo es hacer que la novia se sienta una mujer feliz, por lo menos el día de su casamiento.

¿Y cuál es el secreto de tu éxito?

El amor que pongo siempre. Yo doy mi vida por cada novia. No me resigno si no se va feliz con su vestido rumbo al altar.

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“Mi fantasía es convertir a la novia en una persona feliz”