JORGE BUCAY

Matrimonios sin fórmulas universales

Por Valentina Caffaratti

Jorge Bucay es un consagrado representante argentino del psicodrama y un destacado practicante de la terapia Gestalt. Además, desde que en 1986 publicó su primer libro “Cartas para Claudia” se ha convertido en un auténtico fenómeno de ventas en España y Latinoamérica con más de una veintena de publicaciones que forman parte de las listas de best-sellers.

Recientemente finalizó un proyecto mexicano llamado “Águilas de Durango”, donde durante tres años participó del entrenamiento a jóvenes universitarios para que trabajen con víctimas de las drogas en Durango México, lugar conocido como el triángulo de la droga.

Además, se encuentra promocionando sus últimas publicaciones: “El difícil vínculo entre padres e hijos” que escribió junto a su hijo Demián Bucay, y la novela corta “Una cuento triste, no tan triste”

¿Cómo definís el amor?

A mí me gusta mucho como lo define Joseph Zinker que dice “El amor es el regocijo por la simple existencia de la persona amada”. Más allá de que sea correspondido o no. Amor es la alegría de que el ser amado exista. Y también me gusta mi definición: el amor es la decisión de pelear por la libertad del otro, para que pueda elegir lo que quiera, aunque no te incluya.

En una pareja ¿Qué juega más fuerte, el amor o la pasión?

Sin lugar a dudas al principio la pasión, pero después el amor. Las pasiones son más intensas, pero efímeras. Los sentimientos tienen menor intensidad pero son más duraderos.

¿Te parece más prudente no casarse con “el amor a primera vista”?

Nada está legislado. Yo recomiendo no casarse mientras estás enamorado porque estás ciego, no ves claramente, ves en el otro lo que querés ver, y no lo que realmente es. Mejor casarse cuando el amor va desplazando al enamoramiento. Pero a veces el corazón tira más.

¿Crees en el amor para toda la vida?

Eso no es cuestión de creencias, yo estoy convencido que si existe el amor para toda la vida.

¿Y de qué depende que suceda?

De muchas cosas. Sobre todo de cómo evolucionan los miembros de la pareja. Porque el amor sucede, pero también se construye, no es un simple accidente. Ya no es más como decía mi mamá: “el matrimonio es una lotería, si te toca, te toca y sino bueno…”. Hoy, las parejas construyen su vínculo amoroso. Y como decía Vinicius de Moraes: “El amor es fuego y dura mientras arde”, por eso es importante que alimenten ese fuego, porque si alguno de los dos lo descuida, el amor se consume.

¿Existen fórmulas para mantener encendida la llama del amor?

Yo no creo que existan fórmulas para nada en la vida, ni para hacer una torta de chocolate. Cada pareja debe encontrar su propia fórmula, no tiene que ser de ninguna manera determinada, ni mucho menos debe pretender parecerse a otra pareja. Deben tener el vínculo que vos y tu compañero quieren tener.

¿Qué les dirías a los que no creen en el matrimonio?

Yo soy un perro viejo, me cuesta mucho entenderlos. Son diferentes estilos que a mi generación le cuesta entender. Los jóvenes están armando nuevos vínculos, matrimonios donde sus miembros son mucho menos dependientes uno del otro. Mujeres más afirmadas en su identidad, que trabajan y aportan dinero para la casa. Hombres mucho más libres y padres que cambian pañales. Hijos que tienen un papá y una mamá que se encargan de él por igual.  Va a llevar tiempo adaptarnos, pero no dudo que ellos van a encontrar la manera de salvar la institución matrimonial y familiar.

Entonces, ¿el matrimonio no está condenado a la extinción?

El matrimonio tal como lo conocimos si, los nuevos matrimonios no. Lo importante es el compromiso.

¿Qué importancia tiene una boda?

Para mí el ritual que implica el festejo del casamiento es muy importante. Pero los ritos son importantes cuando uno cumple sesenta años, antes no. Entonces no hay que imponerle a los jóvenes la importancia del ritual cuando no tienen edad para entender por qué es importante.

¿Y por qué el ritual es importante?

Porque separa. Marca un antes y un después. Un punto de inflexión. Ayuda a que tu cabeza se amolde a la idea de que tu vida va a cambiar, y eso implica ganar algunas cosas y renunciar a otras. Porque si yo no voy al cementerio, no despido el cuerpo de mi madre muerta y no entierro con mis manos el cadáver, ¿cuándo voy a empezar a darme cuenta que nunca más va a estar?

Algunos tienen temor…

Es entendible, porque casarse es tomar una decisión y responsabilizarse ante los ojos de otros. Y eso, para algunas personas resulta un poco turbulento. Pero las turbulencias son parte de la vida compartida.

Muchas parejas consideran innecesario realizar el festejo de la boda

En toda mi avanzada vida no dejo de ser un tradicionalista empedernido. Para mí una boda es el símbolo de una familia que empieza y es el anticipo de otra que crece. Y eso lo convierte en un motivo de alegría que amerita ser festejado. Con las pocas excusas de festejo que tenemos últimamente, ¿por qué privarse?

Habiendo trabajado como terapeuta de parejas ¿Cuáles son las fallas más comunes que ves en los matrimonios?

Muchos se casan buscando lo que no hay en el matrimonio. Piensan que se van a salvar, o mejor dicho, que el otro los va a salvar. Otros se casan para enmendar la familia que no tuvieron cuando eran chicos. Malas razones.

¿Los malos motivos son los que conducen al fracaso?

Claro, porque el otro no te puede satisfacer esas necesidades. No es que no quiere, no puede. Si te casas para que el otro te haga feliz, cuando no pueda hacerlo vas a echarle la culpa de que han fracasado.

También hay una idealización del amor que no contribuye…

Por supuesto, somos víctimas de posturas hedonistas de la sociedad en la que vivimos. Esa idea de que hay unos pocos que están alegres todo el tiempo. Festejando y aplaudiendo. Jamás una pelea. Es una mirada un poco infantil. La vida no se mide por las dificultades, pero las dificultades están ahí. Y si estamos juntos solo para los buenos momentos, será un vínculo diferente que dista mucho de ser una pareja. Una pareja es otra cosa. El objetivo de una pareja es crecer al lado del otro. Si yo no estoy nunca cuando te va mal ¿cómo voy a hacer para crecer a tu lado?

¿Por qué antes los matrimonios eran más duraderos?

Los jóvenes no deben caer en la tentación de parecerse a aquellos largos matrimonios de antaño, porque en el mundo que vivimos las realidades cambian y las parejas también. Por eso intentar tener una relación como las que se tenían hace ochenta años es un error.

Si antes funcionaba ¿Por qué ahora no funciona?

El matrimonio fue creado hace más de mil años. Tenemos que pensar que estaba “programado” para parejas que duraban veinte años porque morían muy jóvenes. Si no modernizamos ese vínculo es probable que fracase. Hoy, hay parejas que cumplen setenta años de casados. Setenta años al lado de la misma persona todos los días, es un desafío. Hay que adaptarse. Además, la realidad es que antes el sacrificio mantenía unidas a muchísimas parejas. He conocido matrimonios que sobrevivían pero la pareja había muerto hace mucho tiempo.

Hoy existe el “si no va, no va”…

No, tampoco así. Hubo una época del “si no sos feliz separate”, pero hoy la realidad es otra. En la actualidad pensamos, que si no sos feliz debes analizar qué pasa con esa historia. Y tenés que resolverlo antes de separarte, porque si no vas a arrastrar ese problema a tu nueva pareja.

Hace falta remarla un poco más…

Yo, un viejo de sesenta y cinco años, sigo pensando que las parejas deberían casarse sintiendo que es para toda la vida. Deberían separarse recién cuando hayan agotado todos los recursos.  Prefiero que se casen con la intención de que sea para siempre y después se lamenten si no funcionó, en vez de esas parejas que se casan diciendo “vamos a ver qué pasa”.

¿Hay poca tolerancia al sufrimiento en el matrimonio?

Casarse, vivir y crecer; no es coser y cantar. Yo siempre digo: vivir, y vivir bien, no es fácil. ¿Por qué tendría que serlo? Hay gente que cree que la felicidad está compuesta por buenos momentos. Y eso habla de lo mal aferrada que está la idea de que la felicidad es lo mismo que la alegría. No se puede estar alegre todo el tiempo, se puede por momentos. Quienes piensan que la felicidad es alegría, creen que la felicidad son momentos y se equivocan.

¿Hay felicidad en la estabilidad?

No tengas ninguna duda. Hay una felicidad más permanente, más trascendente, y se puede aprender a ser feliz todo el tiempo en un matrimonio.

el amor es la decisión de pelear por la libertad del otro, para que pueda elegir lo que quiera, aunque no te incluya