MARÍA DUBINI

CREADORA DE LAS INFANTAS

Por Lola Almodovar


“ Yo doy el 100% en mi trabajo”

Así opina la diseñadora María Dubini, creadora de la marca Las Infantas y de un estilo con sello propio que rinde un absoluto homenaje a la elegancia atemporal. El valor de lo clásico. 


La moda pasa, el estilo permanece”, es la célebre frase de la famosa Coco Chanel. Una visión del diseño que fue revolucionaria a comienzos del siglo XX y que hoy, un siglo más tarde, María Dubini actualiza y le rinde tributo cada vez que crea un nuevo vestido de novia. Porque esta escenógrafa inquieta y alma mater de la firma Las Infantas promueve el valor de lo clásico para el día más importante en la vida de una mujer. Alguien definió su estilo alguna vez como “tradicional y contemporáneo” ya que sus vestidos únicos, realizados a mano, no pierden vigencia. Quizás uno de los secretos imprescindibles de esta diseñadora es la importancia que le da a los detalles, esas pequeñas cosas que hacen la diferencia en un vestido y en la vida, y que María encontró en el silencio de la pampa argentina.

imagen_tijeras copy_low¿Cómo empezaste a diseñar vestidos de novia?

Empecé en el 2006 cuando me fui a vivir a Capilla del Señor, a 80 kilómetros de Buenos Aires, en pleno campo. Me enamoré del lugar y me fui sola con mis dos perros y viví allí durante cinco años. Me encantaba la vida que hacía, la gente, el silencio, el ritmo lento, el contacto con la naturaleza. Ahí descubrí la fibra natural que es un producto elaborado por el gusano de seda. Tenía una vecina que trabajaba con gusanos y me enseñó muchos de los secretos del hilo de seda. Empecé bordando algunas piezas (una manía familiar, mi abuela siempre bordaba) mientras tomaba mate. Pero un día me hicieron una nota sobre mis bordados en la revista del pueblo y empezó toda esta historia de las novias. La gente vecina de los campos empezó a caer a casa para ver y ¡comprar mis telas! Para mí venían de turismo, no sabían qué hacer y llegaban para conocer mis bordados. Se asombraban, decían que había retazos que estaban buenísimos para usar como top de un vestido de novia. Y así me fueron desafiando poco a poco para largarme a entrar en el mundo de los casamientos. Eso cambió mi destino: tuve que regresar a Buenos Aires y armar este taller, donde recibo a las novias, en la calle Basavilbaso.

¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?

Me di cuenta de que me encanta trabajar con las novias. Tienen una energía súper especial, son entrañables. Hoy me parece revolucionario casarse, creo que es hasta transgresor asumir ese compromiso. Las veo llegar con sus treinta y pico… Hoy la mayoría tiene esa edad y ya convive. ¡Saben perfectamente con quién se van a casar, ya pasaron por sus crisis de pareja y siguen apostando al amor! Está bueno, es de verdad.

maria-dubini_low¿Cuál es tu plus como diseñadora?

Creo que las novias se encuentran con algo diferente. A mí me encanta la relación con mis clientas, conocer sus vidas, sus expectativas. Pienso que me habilitan a hacer algo que es único, que tiene que ver con sus sueños. Yo doy el 100% en mi trabajo. Trato de darles seguridad, contención y, en general, termino haciéndome amiga.

¿Quiénes te eligen?

Me eligen chicas parecidas a mí. No son solemnes, todas me dicen “vos me entendiste”. Somos parejas en edad, tenemos los mismos códigos. Para mí éste no es un trabajo cualquiera. Yo lo disfruto un montón. Es un trabajo especial, entiendo la importancia de lo que estoy haciendo, tiene que ver con los sueños de una novia. Se ilusionaron y soñaron toda su vida con ese traje. A mí lo mejor que me puede pasar es que la novia se pruebe el vestido y se emocione. Que me diga que es el diseño que siempre soñó.

¿Cómo definirías tu estilo?

Es atemporal. Diseño vestidos que no pueden estar a la moda. Si tu traje de novia es moda, en cinco meses vas a ver las fotos y te vas a querer matar.

No te atás a la tendencia del momento. ¿Apuntás a una imagen más clásica?

Tal cual. Me encanta la moda y las chicas que están actualizadas, pero no para el día del casamiento. Yo apuesto a diseños más puristas. Me siento a diseñar de verdad, no copio de una revista. Para que un diseño siga a través del tiempo, tenés que remitirte más al pasado que al futuro. Yo les muestro a las chicas, por ejemplo, vestidos de Dior de hace medio siglo que siguen súper vigentes. Si ves fotos de Grace Kelly o Audrey Hepburn, son trajes que si me los pongo hoy, llamo la atención en cualquier fiesta. Tienen una línea femenina, buena confección y géneros de calidad.

Entonces, ¿cuáles son las virtudes del estilo de Las Infantas?

Podría decir que es elegante, clásico y romántico. Señorial tal vez es la palabra exacta. En la primera prueba siempre las subo a unos tacos de 12 centímetros y les digo “pensá que es tu noche”. No tienen que inventar un personaje para ese día ni estar disfrazadas, pero son “la figura” del casamiento y tienen que saber plantarse y sentirse seguras.

¿Cómo es el proceso de creación del vestido?

Le hago tres propuestas a cada novia de acuerdo a la charla previa. Yo soy muy respetuosa de lo que ellas quieren. Presento tres bocetos y trabajo sobre una toile. Vamos avanzando progresivamente, no quiero sorpresas, tenemos muchas entrevistas y pruebas para hacer las correcciones que quieran. Es un proceso que se extiende aproximadamente por cuatro meses y donde muchas veces participa toda la familia. Yo siempre aconsejo hacer alrededor de cinco pruebas. Cuanto más pruebas, más garantías de que la novia se quede contenta. Para mí no está bueno andar a las corridas con algo tan importante. Yo entrego el vestido veinte días antes del casamiento.

¿Cuál es tu género preferido?

La seda natural. Todo lo que tiene origen orgánico es mucho más elegante.

¿Y los detalles que más te fascinan?

Las cosas que tienen que ver con la identidad. Las referencias al pasado. Las iniciales. Me importan mucho los zapatos. A las novias les aconsejo determinados lugares y siempre les digo que revuelvan los alhajeros de la familia, que busquen cosas de sus abuelas, por ejemplo. Muchas veces encuentran detalles muy lindos.

¿Qué tipo de peinado y maquillaje les sugerís?

Me gusta mucho el pelo atado y el maquillaje clásico. Nada que tenga que ver con una estética de vanguardia.

¿Proponés distintas estéticas si el casamiento es de día o de noche?

No. Una gala es una gala. Hasta a las amigas les sugiero ir vestidas de largo. Hay que vestirse para ir a un casamiento, hasta por respeto porque es toda una inversión.

¿Un último consejo de amiga para las novias?

Vale la pena invertir en la confección del vestido y en la calidad de la tela. No se van a arrepentir.

Diseño sustentable

María acaba de lanzar el proyecto “Dress return”. Un plan de diseño sustentable por el cual su marca Las Infantas compra y recupera los vestidos confeccionados por ella a medida. Así explica esta idea solidaria y ecológica: “En algunos países se impone la moda Trash the Dress (“Destruya el vestido”). Las novias hasta se sacan fotos mientras lo hacen. Me parece de mal gusto y hasta una falta de ética cuando en el mundo hay tantas necesidades. Por eso, yo propongo recuperar los vestidos. ¿Cómo funciona mi proyecto? Una vez pasado el casamiento compro el vestido que diseñé al 30% del valor original. Yo me ocupo de la tintorería, la restauración y lo hago circular nuevamente. No lo vendo usado sino que lo dono para fines culturales como, por ejemplo, para vestuario de obras de teatro o a chicas de quince con pocos recursos que quieren tener su fiesta. Es una inversión de tiempo y dinero. Espero que esta idea sea una inspiración para otros diseñadores. Que muchos se sumen”.