CECILIA & NEIL

Por Valentina Caffaratti

Ella argentina, él sudafricano. ¿Qué posibilidades había de que sus caminos se cruzaran? Un buen día, por cuestiones laborales el padre de Neil es derivado a la Argentina, donde decide radicarse junto a toda su familia en Salta. Nuestros protagonistas siguen siendo dos adolescentes que no tienen nada en común. Hasta que un día, los padres del joven deciden enviarlo pupilo a Buenos Aires … al colegio de Cecilia. Sus caminos finalmente se encontraron. Como tantas parejas juveniles, se pusieron de novios en quinto año, pero a diferencia de otros, nunca más se separaron. Once años después, celebran su amor.

Antes de que Cecilia siquiera imaginara que se iba a comprometer con Neil, como tantas otras mujeres se divertía hojeando revistas de novias. Un día, en una de ellas vio el lugar de sus sueños: la Estancia Villa María.  “Si algún día me caso quiero que sea ahí”, dijo. Por eso, apenas Neil le pidió matrimonio fueron a conocerla y reservar fecha. No había disponibilidad, pero ella no se rendía, quería que el día más importante de su vida tuviera a la antigua estancia como marco perfecto. Su voluntad torció el destino, porque dos semanas después de aquella visita los llamaron para avisarles que se había desocupado el 19 de diciembre. Nunca más olvidarían esa fecha.

Cosa de mujeres…

Si bien Cecilia tenía una vaga idea del estilo de vestido que le gustaba, no estaba del todo convencida; por eso acudió al consagrado Gino Bogani quien con su ojo experto supo asesorarla hasta dar con el modelo perfecto: un vestido clásico con una fuerte impronta romántica. La parte superior con un gran escote corazón, forrada en encaje Chantilly con detalles de pedrería, sumada a la falda con vuelo, dio como resultado un vestido di-vi-no y sobre todas las cosas, comodísimo.

Además de la novia, Gino también fue el encargado de vestir a la mamá y la hermana. La prueba del vestido es uno de esos momentos de comunión femenina que jamás se olvidan, por eso decidieron asistir siempre las tres juntas al atelier. “Cuando ellas tenían prueba, yo también iba. Disfrutamos mucho de esos momentos”, nos cuenta la flamante novia.

Accesorios y complementos

Para que un look sea perfecto, cada detalle que lo compone cumple un rol fundamental. ¡Nada quedó librado al azar! El ramo fue obra de Elba Fernández, quien también realizó las pulseras de flores de las cuatro damas de honor que vistieron de colorado, el detalle en los trajes de los groomsmen y de los padres orgullosos.

Para su make up despojado y luminoso acudió a Joaquín López Patterson, y el peinado lo dejó en manos de Joaquín Persson, quien le propuso un recogido bien descontracturado y juvenil.

Emocionante y divertida

Caía el sol de la tarde sobre el imponente parque de la estancia cuando Cecilia caminaba hacia el altar de la mano de su padre. Allí los esperaba sonriente un pastor anglicano que oficiaría de anfitrión de la ceremonia mixta, ya que la familia de la novia es católica y la del novio protestante. “Jamás sentí una sensación igual. No podía controlar mis ganas de sonreír. Verlo a Neil esperándome fue único. Escucharnos dar el SI, inolvidable”.

Luego, disfrutaron de la recepción y cena que preparó FAVA para los 205 invitados que sorprendieron a los novios con un video del que participó gente de todos los rincones del mundo.

“Todavía no podemos creer cómo hicieron para contactar a tanta gente pese a la barrera del idioma y la distancia. Todos nos dejaron un mensaje y participaron”, cuentan los novios emocionados.

Los anfitriones no impusieron ningún dresscode porque “lo importante era que todos nuestros seres queridos estuvieran presentes y que fueran cómodos para bailar toda la noche”. Y así fue, dentro de una gran carpa que instalaron a la orilla del lago, familiares y amigos bailaron hasta entrada la madrugada al ritmo del pop internacional y del infaltable “cachengue” que pasaba el Disc Jockey de Baires Eventos.

¡Las tradiciones son para cumplirlas!

Y la novia lo hizo al pie de la letra

“Algo nuevo: el vestido, algo azul: un detalle en la parte interior del vestido, algo prestado y usado: los aros de perlas de mi recordada abuela”

.

Ph. Ruiz y Russo