RICCIARDI POR TRES

“NUESTROS DISEÑOS TIENEN COHERENCIA ESTÉTICA”

Por Lola Almodovar

LAS DISEÑADORAS MALÚ, CARLA Y FIORELLA RICCIARDI Y SUS MEJORES CONSEJOS PARA LAS NOVIAS. ESTILO, PERSONALIDAD, ACTITUD Y LA BUSQUEDA DEL VESTIDO PERFECTO PARA CADA MUJER.


Malú Ricciardi. Es la madre de Carla y Fiorella. Nació en Paraguay y se dedicó desde siempre a la moda. Tuvo varios locales en su país, pero sintió la necesidad de expandirse, y hace nueve años se instaló en Buenos Aires para trabajar junto a Carla. “La mujer paraguaya es bastante clásica, está encerrada en ciertos cánones que restringen mucho tu creatividad como diseñadora. En cambio, vimos que acá había muy buena receptividad para nuestros diseños”, cuenta. Junto a Carla inauguró una casa-atelier en Palermo, que funcionaba como un sofisticado club de mujeres, donde la moda –con acento en la alta costura- era la protagonista indiscutible. Después de unos años juntas, decidieron seguir caminos independientes. Malú se asoció por dos años a su otra hija, Fiorella, dedicada especialmente a las novias. Pero otra vez eligió la independencia: “es más saludable para las relaciones. Mis hijas, gracias a Dios, ya levantaron vuelo”, agrega. Ahora, tiene un showroom en Recoleta, donde hace la ropa que más le gusta. “En este momento de mi vida, me dedico a hacer lo quiero: me encanta crear de acuerdo a mis emociones, mis vivencias, mis tiempos”. Ya tiene asegurada una clientela fiel de mujeres con mucha personalidad. Diseña, por supuesto, también vestidos de madrinas con su toque especial.


Carla Ricciardi. Estudió Diseño de Indumentaria en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Cuando se independizó de su madre, decidió armar  su propia empresa que tiene un local palermitano, en Armenia y El Salvador. “Yo quería hacer una línea más urbana, más seriada, más accesible, más democrática –explica-. Ese fue el motivo por el que dejé de trabajar junto a mamá. Mi proyecto es crecer como marca pero sin perder, por supuesto, el sello Ricciardi. El 90 por ciento de lo que vendo en mi local son vestidos ¡es lo que más me piden!”.


banda_inferior_lowFiorella Ricciardi. En el 97 se mudó de Asunción de Paraguay a Buenos Aires. Estudió Psicología, se arrepentió, cambió y finalmente, se recibió de diseñadora de interiores. Mientras trabajaba con Malú y Carla y aprendía todos los secretos del oficio, decidió lanzar una línea de alta costura para la casa, Home Couture. Una colección de almohadones y cubrecamas hechos con géneros de lujo y detalles románticos. “Pero, con el tiempo me ganó definitivamente el diseño de moda –dice-. ¡La sangre materna es muy fuerte! Yo hago alta costura, sobre todo, novias. Es lo que más me gusta”. Tiene un coqueto showroom en la calle Malabia y Charcas.

(nota)

Originales, románticas, contemporáneas, Malú, Carla y Fiorella Ricciardi (madre e hijas) aseguran que comparten el mismo ADN creativo. Recorrieron parte del camino juntas, ahora trabajan cada una por su lado y sin embargo, guardan un sello familiar que las identifica y las distingue. “Cada una es fan de la otra”, dicen. Una charla cálida con tres mujeres que se quieren mucho y adoran la moda.

¿Las Ricciardi fueron precursoras del estilo vintage en Buenos Aires?

Carla: Sí. De un vintage romántico y moderno a la vez. Eso es invención cienporciento de mamá. Ella siempre está adelantada, presiente las cosas antes de que se manifiesten como tendencia. Para mí esa característica es el sello de los grandes creadores. Nosotras, Fiorella y yo, recibimos el legado de ese estilo. Combinamos lo romántico con toques que lo sacan de contexto. El resultado es una pieza súper contemporánea y no una prenda de época, de museo. Creo que ése es el común denominador de las tres. ¡Nuestro ADN como diseñadoras!

Malú: Nosotras trabajamos ahora en forma independiente, pero con la misma sintonía. Nuestros diseños tienen coherencia estética, parecen hechos por la misma persona.

¿Cuál es el principal desafío cuando se diseña un vestido de novia?

Malú: Hay muy pocas novias seguras, que saben lo que quieren. Entonces vienen a verte con un séquito, todas opinan…. La amiga, la prima, la mamá… (risas) Un día quieren un vestido largo, al día siguiente, corto, después bien flojo, más tarde, ajustado. Cambian según lo último que escuchan. Por eso, a mí no me divierte hacer novias ¡son muy caprichosas! Fiorella, en cambio, tiene mucha paciencia.

malu_ricciardi_lowFiorella: Hay que entender que es un momento muy especial. Las novias tienen demasiada carga. Muchas te dicen “yo no me identifico con eso de soñar de chiquita con el vestido de novia”, ¡y es un bolazo! Llegado el momento, todas te cuentan “me lo imaginé así o asá”.

Carla: Yo me casé hace dos años. El vestido, por supuesto, me lo hicieron ellas dos. A mí, antes de mi casamiento, las novias me parecían insufribles. Pensaba “qué trauma, que necesidad de estrellato, hay que disfrutar”. Y te juro que las entendí, me taparon la boca. Yo fui realmente insoportable mientras me hacían el vestido, no me importaba nada más. Ahí me di cuenta de que hasta la mujer más relajada del mundo, se estresa con su traje de novia.

¿Y cómo era tu vestido?

carla_ricciardi_lowCarla: Divino, fue el vestido de mis sueños. Típico estilo Ricciardi: capas y capas de tul pero con una línea súper lánguida. De corte imperio, color marfil y se iba tiñendo en forma descendente de color té y rosa salmón. Muy, pero muy romántico.

¿Y el tuyo? A Fiorella no le pregunto porque todavía no dio ese paso.

Malú: Yo me casé en los 70. Mi vestido era muy poco convencional para la época. Lo diseñé yo. Era de líneas simples de crepe de seda color marfil (en ese entonces se usaba el vestido blanco). Las mangas tenían un plisado y desde ahí nacían unas flores que iban sobre las manos. Yo soy anticonvencional, pero en lo que sí soy muy convencional ¡es que toda la vida soñé con ver a mis hijas entrar a la Iglesia vestidas de novia!

Carla: Con una ya lo lograste (risas). Yo soñaba encontrar el amor de mi vida y casarme con toda la ilusión. El vestido, la fiesta, las velas, las flores. Soy muy romántica.

Fiorella: Conmigo, veremos (otra vez, risas). Con Carla somos el agua y el aceite. En todos los aspectos.

¿Cuál es la definición de estilo?

Malú: Para mí es un cúmulo de cosas. Es una forma de vida, tu entorno, tu historia, tus gustos. No es solamente la imagen o tu vestimenta.

¿Y cómo se consigue el estilo? 

Carla: Lo importante es no disfrazarse. Tomar de lo que hay alrededor, lo que te identifica y armar así tu propio universo visual.

Malú: Muchas mujeres no le ponen su sello a la ropa. Hay que rendir culto a la personalidad. Uno puede usar lo que es tendencia, pero siempre hay que agregarle la impronta propia. Ese es para mí el secreto.

¿Cómo le rinde culto a su personalidad una novia?

Fiorella: Ese es el objetivo. Porque una novia es un concepto más específico. Es un vestido que se usa para una ocasión especial. Hay demasiada expectativa y es algo que te encierra un poco más. Justamente, ése es el desafío que me gusta. Intentar trasladar al vestido de novia, la personalidad de cada chica.

¿De qué manera las ayudás en el proceso de encontrar el diseño que le va a cada una?

Fiorella: Prácticamente, hago una sesión de terapia con cada novia (ríe). Hablo muchísimo durante horas, es la única forma. Es extenuante pero divertido a la vez. Escuchás muchísimas historias interesantes.

¿Cómo debería verse, sentirse una novia ese día tan especial?

Fiorella: Diosa. Y fiel a ella misma.

Carla: Hay que sacar lo mejor de cada mujer. Resaltar los rasgos de su personalidad. El trabajo de Fiorella es hacer una suerte de edición de lo que vale la pena destacar.

¿Qué novia de la historia les impactó especialmente?

Malú: Wallis Simpson (n. de r.: se casó con el duque de Windsor que abdicó en diciembre de 1936 al trono inglés para estar con ella). Siempre me gustó, era una mujer con mucha personalidad. Y en un estilo más romántico y dulce, Grace Kelly (la legendaria princesa de Mónaco).

Fiorella: Sí, para mí, Grace Kelly. Ella, su historia, y el vestido era perfecto. ¿Pero sabés quién rompió realmente con la visión de la novia más tradicional? La novia de Kennedy junior (la diseñadora de Calvin Klein, Carolyn Bessette que murió en un accidente aéreo junto a su marido).

Malú: Tal cual. El vestido hacía culto de su personalidad. Un vestido de satén de seda al bies, de líneas muy simples, minimalista.

Un vestido muy exigente, para un cuerpo privilegiado, ¿no? ¿Cómo conjugar la personalidad con el físico?

Fiorella: Para mí es una cuestión de actitud y no tanto de si sos espléndida, o tenés un lomazo. Hay miles de chicas hermosas que tienen cero actitud, cero postura, cero confianza. Y las ves con un vestido alucinante y no lo saben llevar y no se lucen nada. Por eso, digo que es un tema de actitud.

¿Qué detalles no pueden faltar en una novia?

Fiorella: Es algo muy personal. Depende. Como te dije, yo creo que hay mucho de actitud. Yo trato de sacarles la obsesión por ser sexys. Hay mil maneras sutiles de ser sensual. Esa cosa del corset ajustado, que te comprime, ese escote impactante…

fiorella_ricciardi_lowCarla: Hay que evitar la sensualidad tan obvia.

¿Hacés un asesoramiento completo del look?

Fiorella: Sí, las novias te preguntan todo. De qué color me pinto las uñas, cómo me maquillo. Me piden que les busque peinados, el estilo del ramo, de todo. Y yo, feliz de asesorarlas.

¿Un detalle equivocado puede atentar contra el mejor diseño?

Malú: Sí, totalmente. Por eso, es bueno que las novias busquen un asesoramiento integral. De esa manera hay coherencia estética. Porque puede pasar que la novia lleve un vestido divino, pero un tocado que no tiene nada que ver. O cualquier otro detalle discordante con el vestido.

¿Cómo se eligen los zapatos? 

Fiorella: La locación te condiciona. Si te casás en un salón, te podés poner unos tacazos. Pero en el medio del campo y de día, no van los tacos aguja, ¡vas a quedar clavada en el pasto! (risas).

Un buen recurso es cambiar de zapatos antes del baile, ¿no?

Fiorella: Sí, hoy la mayoría de las novias te lo piden. Las fiestas son muy largas y hay que aguantar sobre tacos. Yo he hecho muchas novias con balerinas y otras con stilettos. El zapato depende del look.

¿Cómo evolucionó la imagen de la novia en los últimos años?

Malú: El principal cambio que percibo es que se están desprendiendo de la imagen de novia estructurada. El prejuicio que dice “la novia debe tener tal o cual cosa”. Hay más libertad. No es aún una tendencia masiva, pero progresivamente va apareciendo. Hay un cambio gradual de mentalidad con respecto a cómo debe verse una novia.

¿Y qué consejos les pueden dar a las madrinas?

Malú: Yo trato de desestructurarlas. ¡El término madrina está tan encasillado! Para mí, en moda no existen reglas fijas. No hay que atarse “tal color con tal otro no combinan”. Yo trato de que la madrina se vea espléndida, finísima y con un modernismo moderado (por supuesto, no vestida de adolescente). Tampoco acepto esa idea de “las madrinas no pueden competir con la novia, tienen que guardar un bajo perfil”. Nada que ver, cada una en su rubro. No hay competencia.

 


¿Es recomendable que la novia con su madre y hermanas, si las hay, estén en sintonía cromática?

Fiorella: Sí, a mí me gusta. Si hago varios vestidos de familiares para el mismo casamiento, me encanta que haya armonía entre todos. Nosotras en el casamiento de Carla estuvimos en sintonía. Una vez más (risas).

Destacados

Muchas mujeres no le ponen su sello a la ropa. Hay que rendir culto a la personalidad. Malú Ricciardi.

Hay que sacar lo mejor de cada mujer. Carla Ricciardi.

¿Cómo debería verse, sentirse una novia ese día tan especial? Diosa, y fiel a ella misma. Fiorella Ricciardi.