SUSANA SAULQUIN

El peinado te muestra la identidad de una novia

por Lola Almodovar

Inés Duggan retocada_lowReferente número uno en sociología de la moda, Susana Saulquin conoce como nadie y desde adentro a los distintos protagonistas del diseño y de la industria textil de la Argentina. Es la directora de la carrera de “Diseño de Indumentaria y Textil” en la UBA. También es consultora de empresas del sector y del INTI. Este año presentó su tercer libro “Historia de la moda argentina. Del miriñaque al diseño de autor” (Emece), cuya primera edición de 4 mil ejemplares se agotó en un par de meses. Además, es la autora de “La moda en la Argentina” y “La moda, después”. Y hay mucho más en su curriculum. Entrevistada por Nubilis en un café de Belgrano, habló de todo: de los diseñadores argentinos, de la búsqueda del diseño de autor, de la moda en el traje de novia, del futuro y de las tendencias globales. Aquí, las palabras de una experta.

¿Hay un boom del diseño argentino? ¿Nuestra moda se puso de moda?

A partir del 2003 la explosión fue increíble. Ahí afloró toda la creatividad y originalidad del argentino. Y en octubre del 2005 la UNESCO nos puso dentro de la red de ciudades capitales de diseño. Realmente creo que la personalidad social básica de los argentinos va en la misma dirección que la sociedad global. Camino a la personalización e individualización. A nivel global estamos saliendo de la masividad, se está caminando hacia las diversidades. La cultura de masas se extendió desde 1963 hasta el atentado de las Torres Gemelas. Lo masivo está en decadencia.

¿Eso qué significa?

Menos Mc Donald’s, más diversidad. Hoy la Argentina es un polo de atracción muy interesante para el extranjero. No solo porque resulta barato, sino también porque encuentra un lugar de alto estándar de vida, refinamiento y originalidad. Podemos ofrecer al mundo una diversidad increíble. En la facultad tengo todos los días pedidos de chicos de Suiza, de Finlandia, de varios países europeos que quieren venir a completar sus estudios aquí.

¿Y cuál es la situación actual del diseño de indumentaria en la Argentina? ¿Hay creatividad pero falta calidad?

Desde ya. Ahí es donde todavía fallamos. La calidad es un ejercicio de educación. Para exigir calidad se necesita conocimiento. Ahora como algunos de nuestros diseñadores están exportando, el mercado se va ampliando lentamente, entonces esto va mejorando la calidad. Y en este momento hay 4 mil doscientos alumnos estudiando en la carrera: en diseño de indumentaria y diseño textil. El potencial de nuestro sector es enorme.

17 ines duggan nub.33 sepia_low_low¿Y qué diseñadores representan más la identidad argentina?

La identidad argentina se relaciona con la unión de las diferencias. Con la fusión de la diversidad . Entonces, te podría decir, por ejemplo, Marcelo Senra que trabaja con materiales autóctonos por nuestra identidad no es sólo autóctono. Yo te diría que nos representan una batería de diseñadores que tocan la diversidad y que son interesantes. Excelentes. En esa diversidad pueden estar Nadine Zlotogora, Vero Ivaldi, Cora Groppo, Pablo Ramírez, Valeria Pesqueira. Tenemos una masa crítica importante de diseñadoras. No podemos decir este diseñador es nuestra identidad. Porque nada representa nuestra identidad. Nuestra identidad es la diversidad.

¿La búsqueda y la moda del diseño de autor en la Argentina abre a la mujer un ámbito de libertad, de posibilidad de elegir, de jugar con la ropa?

Sí, nos da la posibilidad de jugar. Y de construir el propio estilo. Porque una no se viste de pies a cabeza con un diseño de autor. Podés ponerte una remera básica de marca y una pollera de diseño de autor. Podés unir el diseño de autor con la marca masiva. La sociedad va dejando atrás el viejo mandato de ser víctima de la moda para apostar a que cada uno construya su propio estilo, exprese su personalidad.

¿El auge del diseño de autor en la moda argentina llegó también al mundo de las novias? ¿Hoy las novias buscan más un diseño de autor que un vestido tradicional?

El traje de novia es un traje ritual. Y el rito tiene como característica la repetición de algo inicial para tener seguridad. Entonces si bien puede ser que las chicas busquen un diseño de autor o busquen lo retro, porque van a los negocios de San Telmo a buscar los vestidos de las abuelas… Hay mucha tendencia retro en las novias. También es cierto que el vestido de novia tiene un camino diferente porque es un traje ritual como el de la Comunión. Son trajes que muestran un momento de tránsito en la vida. De tránsito, de cambio a otro estado. El vestido da seguridad a ese momento de tránsito y a la incertidumbre que provoca ese tránsito.

¿Entonces hay una presencia más fuerte de la tradición que de la moda?

Tiene una impronta de la moda. Hay tendencias como la búsqueda de lo retro, del diseño de autor, pero el estilo tradicional se impone en el traje de novia. Porque la función que cumple se relaciona con la tradición y con la repetición de un rito que da seguridad. Hay una tendencia a lo moderno pero también hay una repetición de ritos.

Bajo esa perspectiva, si analizáramos la evolución del traje de novia, poco nos hablaría de la evolución social de la mujer, ¿no? ¿La impronta de vestido ritual lo vuelve completamente conservador?

Yo creo que sí. El vestido no refleja tanto la evolución de la mujer. Lo que sí refleja esa evolución es lo que se pone la novia del cuello para arriba. Es decir, la ideología se muestra en la cabeza. Habría que hacer el seguimiento de las cabezas en las distintas épocas. Desde las coronitas, las tiaras, los velos, los tules hasta las flores, las piedras. Para mí el peinado te muestra la identidad de una novia. Y es con algo que ella puede jugar.

¿Su cabeza es un espacio de libertad?

Sí. Yo cuando veo una novia lo primero que miro es la cabeza. Ahora hay muchas que se ponen poco y nada. No ves grandes coronas ni piedras. También hay diferencias de acuerdo a los grupos sociales. Pero, en general, hoy muchas tienen su peinadito, con alguna flor, con algo mínimo. No esos tocados importantes, esas coronas… Ahí puede haber una lectura interesante. La mujer muestra su ideología en el peinado y en los adornos de la cabeza. Y la novia cumple también con esos parámetros.

Y más allá de las novias, ¿cuáles son las tendencias que vienen?

La tendencia más fuerte es la salida del lujo máximo para acercarte a lo cotidiano. Del estar siempre espléndida, perfecta, para acercarte a lo natural. A tener un cuerpo real, no un cuerpo de photoshop. El photoshop derrumbó la estética en la imagen. La estética brutal de los 90 era mentirosa. Yo vengo de Barcelona y allí lo último es la no foto. Es decir, la no producción, mostrar la ropa en situaciones comunes: por ejemplo, una mujer real sentada en una confitería. El fotógrafo ni siquiera mide la luz. Ahora empieza a tener valor una cara con arrugas, una cara vivida. Incluso la tendencia es estar vestido como si estuvieras en tu casa. Por ejemplo, medias zoquetes con sandalias. Ya no más la súper producción, se viene la no producción. Es lo último. Y por la inseguridad que hay en el mundo, la tendencia es la vuelta a casa. Hay una fuerte necesidad de volver a casa. A la estética de las abuelas. Las abuelas tienen arrugas. Los hombres son hombres, pero muy cuidados. Y las mujeres pueden ser hipereficientes y al mismo tiempo, hiperfemeninas. Nunca pensamos que en el 2000 y pico íbamos a estar tejiendo con lanitas. Y el tejido está de moda: la vuelta a casa es fuertísima. En textiles para el verano ‘07 y ‘08, por ejemplo, vienen los estampados típicos de los repasadores. Carolina Herrera armó su colección de vestidos con manteles cuadrillé colorado y blanco.

¿Y cuáles son los colores que marcarán tendencia?

Los azulinos, blancos, transparentes que representan al agua, un elemento escaso en el planeta. Todo un símbolo. Los azules y los verdes vienen muy fuerte. Son colores que se relacionan con la búsqueda espiritual que también está muy presente en el mundo. Por eso, las túnicas están tan de moda.