Tasha & Nahuel

CUANDO EL LÍMITE ES EL CIELO

PH: Samanta Contín

Enamorados de la montaña, Tasha y Nahuel eligieron casarse en el Cerro López, en Bariloche, donde viven y sueñan. Apostaron a una ceremonia íntima, frente a una vista única en el mundo, para celebrar que son el uno para el otro y desafiar al futuro con sus promesas. Una experiencia inspiradora: un comienzo al ritmo del trekking, rappel y el sonido profundo de las gaitas.

Ellos dicen que son “dinamita”. Y, sin duda, son una pareja muy especial, apasionada, corre adrenalina por sus venas. Los une el amor incondicional por la naturaleza, la inmensidad patagónica y  los desafíos que siempre les propone la aventura de vivir. Y la montaña, alguna cumbre mágica, los reunió por primera vez, en un encuentro inesperado que fue el principio de las mejores páginas de sus vidas. Así lo cuenta hoy Tasha (29): “Nos conocimos hace 8 años en una expedición. Yo había ido de ayudante de guía y Nahu (41) era justo uno de los guías de esa montaña. A los pocos meses, en enero de 2012, decidí venirme al sur. Ya había terminado mi carrera de Psicología y me quedaba sólo la tesis que, por suerte, podía hacerla a distancia. Era el momento perfecto para jugarme y ver si Bariloche y Nahuel eran para mí. ¡Y, definitivamente lo fueron!”.

El amor y el destino con sus caprichos marcaron las huellas de Tasha, su presente y su futuro. Y ahora, súper instalada y feliz en la Patagonia, cuando ella busca las palabras para explicar qué la enamoró de Nahuel, no lo duda un instante. “Amo su pasión por la vida. Tiene un don: todo lo que proyecta, lo logra. Son pocas las personas que pueden hacer realidad sus sueños. Tiene una fortaleza inmensa. Creo que nos complementamos y nos potenciamos en todo lo que realizamos”. El punto de partida.

“Nahu en todas sus expediciones lleva una piedra como talismán. Esa piedra fue pasando por las manos de los invitados para que la carguen de deseos y energía”.

Llegar a la cumbre

La ceremonia fue en la montaña, el escenario perfecto donde se cruzaron por primera vez. “La montaña me trae mucha paz”, apunta Tasha. Fue a las cuatro de la tarde y cada instante tuvo el sello original de los novios.

“Queríamos que estén las personas más significativas, esas que necesitás abrazar cuando vivís un momento importante. Queríamos una boda única para sentirnos cómodos y plenamente identificados”. Lo esencial.

La llegada hasta el altar fue un intenso trekking de 45 minutos. Tasha subió con sus primas y amigas y Nahuel con el resto de los invitados. “Doy gracias a todos los que treparon, algunos tenían vértigo, pero nos acompañaron igual. Fui muy feliz rodeada por nuestra gente querida. Me encantó todo: el abrazo de mi mamá, de mi tío…  La ceremonia la realizó un amigo nuestro, que es un showman espectacular: Javoo. Preparó un speach muy lindo con metáforas del libro “El Principito”. Los ritos son necesarios. Y esta vez la protagonista no fue una rosa, sino una piedra. Una invitada de honor a la ceremonia con mucho simbolismo para ellos. “Nahu en todas sus expediciones lleva una piedra como talismán. Esa piedra fue pasando por las manos de los invitados para que la carguen de deseos y energía. Ahora la tenemos en la cabecera de nuestra cama”. Poderosa.

En la montaña el sonido del silencio es intenso y el viento dirige la orquesta. Acompañó siempre a los novios junto a la música de las gaitas, que tiene tanta historia para Tasha. “Yo bailo escocés desde muy chica, ya que mi familia en Buenos Aires pertenece a una banda escocesa, “Highland Thistle Pipe Band”, y para mí es una tradición muy especial que me “lleva a casa”. La infancia. Acá también formamos una banda, “Bariloche Highlanders Pipe Band”. Luego de la ceremonia, Nahu y yo rapelamos para descender a otra “repisa” de la montaña, donde armamos una gran picada, con panes rellenos hechos por Pachi, la mamá de Nahuel, y con cerveza artesanal de Catriel (Heis Bier), hermano de Nahu. El día fue muy armonioso, se veía la huella de muchas personas que queremos”. La clave de todo.

Un lugar en el mundo

De luna de miel partieron a Vancouver, Canadá, donde los esperaba otra gran sorpresa de la vida. “Aprovechamos el viaje para participar de un congreso “Children & Nature Network” para instruirnos más en lo que se está haciendo en el mundo para conectar a los chicos con la naturaleza. Nosotros tenemos varios proyectos, encabezados por Esencia.Patagonia (www.esenciapatagonia.com.ar). Uno es Serena Expeditions, dirigido especialmente a las familias, y otro Esencia.Weddings, que propone armar bodas originales, apuntando al planning integral de un momento único en la vida. Hay que apuntar a celebrar. Lo primordial es la ceremonia, cuando los novios comparten su amor con la gente más querida”.

¿Y cómo sigue la historia de Tasha y Nahuel? ¿Se acuerdan de la piedra superpoderosa, el talismán que los acompaña? “En Canadá nos enteramos que yo estaba embarazada. Sin duda nuestras familias y amigos cargaron la piedra con demasiada energía de “bebés pronto” (se ríe). Todo va cambiando en nuestra pareja y este dinamismo nos hace fuertes”. La vida es bella contra viento y marea.

Por DOLORES VIDAL