VOS DECIME Y YO ARMO

Muchas veces en lo largo de una relación sentimos que el otro, ese que elegimos, pretende de alguna forma dirigir el rumbo de nuestros actos y pensamientos. Muchas veces en tantos años de casada me sale este pensamiento que por suerte siempre me lo digo en silencio: “Vos decime qué tipo de relación queres y yo te la armo. Avisame qué tengo que decir, cómo tengo que sentir, que yo me organizo. Indicame cuando mis palabras te encantan y cuando te agobian, cuándo mi silencio te hechiza y cuándo te irrita. No dejes de decirme qué cantidad de abrazos puedo pedirte para no incomodarte ni cuántos besos te llaman al deseo. Enseñame como hacer para que te sientas querido pero no reclamado, importante pero no asfixiado. Vos decime que yo me adapto. Poneme claros los horarios para el amor, la comida, los amigos, los hijos, las obligaciones y demases. Si me explicas bien clarito seguro que logro entender por qué lo mismo que te enamora un día, te enoja de vez en cuando. Vos avísame como tengo que ser para que no sientas que somos todas iguales. Vos mándame un mail con los diálogos armados así yo me aprendo mi parte para no hacer comentarios que te arruinen esa charla que tanto planeaste. No te olvides de comunicarme cuándo mi ser madre te admira y cuándo te aísla. Todo clarito, todo avisado así no te fallo en ningún lado. Casi todo viene con manual de instrucciones así que armemos uno para nuestro matrimonio. Vos avísame que tipo de relación queres, que yo te la armo…”

Por supuesto que ese monologo esta lleno de ironía y humor. Me sirve hablarme a mi misma para salir del ahogo que a veces producen los malos ratos. Una relación de dos no es fácil. A veces la sensación de no poderse sacar un “muy bien 10 felicitado” es frustrante. El corazón queda en manos de otro; la mirada del otro nos hace de espejo que no siempre muestra todo lo lindas, maravillosas y amorosas que pretenderíamos ser. Estar casado, en pareja o acompañado por otro en el camino de la vida es una bendición, aun cuando muchas veces sintamos que estar solos seria una mejor opción. Respira hondo, reíte de el y de vos misma y ármense una relación donde el humor acompañe siempre al amor.

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