YAMILA & JOSE

Yamila Nicolás y José María Ducloux decidieron casarse después de 10 años de novios. Su historia parece una comedia romántica. Ella es cordobesa de una familia de origen árabe y él es jujeño con antepasados  suizos franceses. Se conocieron gracias a una llamada de teléfono equivocada. Ese encuentro inesperado los llevó a prometerse amor eterno el 23 de diciembre, justo un día antes de celebrar la Nochebuena. El mejor comienzo.

“Toda nuestra historia es muy mágica. José me propuso casamiento el 14 de febrero, en la cena de San Valentín, y nos casamos a fin de año, justo antes de Navidad. Nunca intentamos convivir, estuvimos de novios 10 años. Y nos conocimos de una manera increíble, a fines de 2006, a través de un llamado telefónico equivocado. Luego nos escribimos durante un mes antes de conocernos personalmente. Y cuando nos conocimos, cuando nos vimos cara a cara, ¡nunca más nos separamos!”, cuenta Yamila muy feliz; aún está fascinada con todo lo vivido durante la ceremonia y la fiesta que hicieron para 300 personas en el salón Avril, de la ciudad de Córdoba. Así lo explica: “El lugar nos encantó: es impactante, moderno y minimalista; lo más nuevo en esta ciudad e incorpora las últimas tendencias en fiestas”, describe con entusiasmo y empieza a relatar cada momento del gran día.

Sí, quiero

“Nos casamos en la misma iglesia en donde lo hicieron mis padres y donde me bautizaron. En la Catedral Católica Apostólica Ortodoxa San Jorge, de Córdoba capital, por el rito greco melquita, el más antiguo. Presidió la ceremonia el Obispo Monseñor Ibrahim Salameh y, cuando entré muy conmovida del brazo de mi padre, la iglesia estaba llena de gente y una cantante lírica interpretó el Ave María mientras tocaban violines. Yo lo miré a José y todo el resto se desvaneció. Los dos nos emocionamos muchísimo”, comparte Yamila a Nubilis, mientras revive ese instante inolvidable en su vida.

El estilo, a medida

“La wedding planner Raquel Rossetto (Estilo Curiosité) me ayudó con la definición de mi look y la onda de la fiesta y me acompañó en todas las etapas. Su ayuda fue clave para mí en cada momento de la organización. ¿El vestido? ¡Me encantó! Me sentí plenamente identificada, porque el modelo era perfecto para mi personalidad. Lo diseñó Claudia Revigliono y fue íntegramente confeccionado en organza de seda natural color humo y bordado con canutillos checos color plata y cristales Swarovski. Llevé un ramo tipo ‘Marchesa’, de Romina Climent, súper original y romántico. En los pies, zapatos de Gretaflora, que realizó un diseño exclusivo para mí. Durante la fiesta, para bailar toda la noche, opté por usar unas zapas blancas con piedras de Ricky Sarkany, edición limitada. Además, usé, por supuesto, mi anillo de compromiso y aros de Swarovski. Me peinó Joaquín Torres y el make up fue obra de Noelia Granero”, describe Yamila con lujo de detalles y cuenta también que su novio lució un elegante smoking azul de Hugo Boss, con gemelos Swarovski e impecables zapatos Rochas. ¿El toque único? Boutonniere, moño y pochette personalizados por Fernanda Barr.

Entrada triunfal

“Ingresamos al salón en un auto Mercedes Cabrio y nos esperaba una fantástica banda de cuerdas, Philharmonie Ensamble. La ambientadora fue Milena Rossi y estuvo todo como queríamos. Había una iluminación increíble: afuera, donde se hizo el Civil, y también en el interior del lugar. Los arreglos florales en verdes y fucsias sumaban vida. ¿Otros detalles con glam? Las sillas estilo Tiffany apostaban al dorado y nosotros decidimos entelar de negro el salón para que resaltaran mucho más los colores. Los centros de mesa eran de distintas alturas y los candelabros estaban cubiertos con follaje. Cada plato tenía la descripción del menú. Del techo caían foquitos de luz tipo vintage y pusimos pantallas led en la pista de baile”, apunta la novia y suma nombres a la lista de quienes ayudaron a que su fiesta fuera especial y divertida. DJ: Luciano Colman. Grupo de danza oriental: Ikram Ballet. Catering: Salón Avril. 

Así cierra Yamila esta historia en primera persona, súper inspiradora para quienes están planeando su casamiento: “Esa noche fue de cuento, me casé con el amor de mi vida y la luna llena brillaba como nunca. Todo fue perfecto. No hizo calor, el cielo estaba despejado. La fiesta duró hasta las cinco de la mañana, la gente se divirtió mucho, nadie se quería ir, a pesar de que al día siguiente era Navidad. Nosotros dormimos en el Hotel Sheraton y, cuando nos despertamos, desayunamos en la suite y nos fuimos al spa todo el día. Por la noche festejamos felices con toda la familia la Nochebuena. Después partimos rumbo a un lugar soñado: la Polinesia Francesa, donde pasamos el mejor mes de nuestras vidas”.

Y, sin duda, comieron perdices…

Por DOLORES VIDAL - Ph. GABRIEL PURZIANI